PESIMISMO

PESIMISMO

Por:  Mario Góngora H.

Pesimismo es la tendencia a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más negativo o más desfavorable imaginable. El pesimista normalmente piensa que  todo le va a salir mal. El dueño del pesimismo vive una vida triste y miserable.

Quizá el problema es que muchísimas personas parecen amar lo triste lo deprimente, y hasta parece que aparentan gozarlo. Se despedazan el corazón con penas imaginarias, con celos irracionales, con una absurda compasión  por sí mismos. Ven y sienten que no hay en el mundo quien haya sufrido más que ellos.

Los periódicos con sus noticias, los libros, las telenovelas, el teatro, y las películas se ocupan principalmente de lo triste, del sufrimiento, de lo más escandaloso, de lo más violento y esto se hace porque parece que es del gusto del público. Muy pocas veces se ocupan de las cosas más agradables.

Si nuestra felicidad y optimismo dependieran solamente de los aspectos materiales, obviamente que serían estrictamente temporales. Nada absolutamente nos puede traer la paz, la felicidad y el optimismo sino nosotros mismos y el triunfo de nuestros ideales

Lo más temible en la vida es el miedo. Por muy dolorosas nuestras experiencias pasadas debemos verlas y sentirlas como algo transitorio, sin permitir que se apoderen de  nuestra vida. Es prudente siempre esperar lo bueno. La bondad y todo lo bueno en otras personas podemos encontrarlo en su corazón si perseveramos en buscarlo. Con fe y optimismo podemos transformar un día nublado en un día soleado y brillante.

Muchísimas cosas en la vida resultarán de acuerdo a como las hemos visualizado en nuestra mente. Algo sin mucha importancia y trascendencia la podemos transformar en un monstruo que nos atacara despiertos o dormidos.

El que se aferra a vivir en el pasado es un hombre ya muerto, solo le falta el detalle del sepelio. Todo lo malo que nos sucedió o nos pueda suceder, tarde o temprano desaparecerá. Y para cambiar las diferentes situaciones que a nuestro parecer se nos presentan como negativas, tenemos que invertir hoy en el futuro. Así  como la tierra se prepara para la cosecha o un niño se desarrolla en un hombre, así nuestros pensamientos deben madurar para transformarlos en hechos. Prácticamente todo lo que creemos que es un mal, es realidad un bien disfrazado. Todo lo que pasa, pasa para nuestro bien.

No gastemos nuestras energías físicas, espirituales o mentales en el descontento, en la desesperación y en la depresión. Aprovechemos esa energía en desarrollar una voluntad firme para conseguir todo lo que deseamos y merecemos.

Para evitar el pesimismo, alejémonos del miedo, de estar siempre preocupados por algo, por la salud, por el trabajo, por nuestra apariencia, por nuestras acciones, por lo que los demás puedan pensar, por el ridículo, y hasta por la muerte….