MÁS ALLÁ DE ÉXITO

MÁS ALLÁ DE ÉXITO

Por

Mario Góngora H.

Cuando guardamos la ropa en un closet obscuro por mucho tiempo, es probable que las polillas y otros insectos infesten nuestras pertenencias causando daños irreversibles. Pero exponiendo la ropa al sol directo, todo quedará aniquilado. Y así, en la obscuridad de nuestra ignorancia, también nos llenamos  de insectos mentales dañinos, pero mueren en un instante, si los exponemos a la luz de la razón. Busquemos siempre la luz.

Y hablando de estar del lado de la luz, “éxito” vendría siendo todo trabajo constructivo no únicamente en beneficio propio, sino de los demás, representado en el desarrollo del carácter, del talento, de nuestras habilidades y de nuestros esfuerzos. Nuestro éxito es algo más que una simple prosperidad material. Si el éxito fuera algo meramente económico, pocos serían los que lo alcanzaran. No es el millonario y el político que afirman que el poder es para poder robar con impunidad. Es solo el carácter reconocido de los hombres, su trabajo y su influencia positiva lo que realmente los pone en un nivel exitoso.

Porque no es digno de respeto el corrupto que ha acumulado riquezas por medios reprobados o asaltado los puestos que no se merece. El empeñar nuestros esfuerzos en cosas que nos degradan o que perjudican al prójimo, no es alcanzar el éxito, aunque sus resultados parezcan envidiables.

Entendiendo al “carácter”, éste posee múltiples significados. “En un determinado contexto, hablar del carácter de un hombre permite hacer mención a su personalidad y temperamento. Se trata de un esquema psicológico, con las particularidades dinámicas de un individuo.”

Los signos más seguros del éxito conquistado por el carácter son, en la adversidad; el espíritu que no se deja vencer y el valor sin cinismo. La perseverancia sin inútil compasión por s mismo. La fe sin fanatismos. La esperanza sin ilusiones vanas y el alma resguardada de las penalidades;  y las pasiones, sin tribulaciones.

Para ir más allá del éxito, es prudente ante situaciones difíciles, seguir contentos sin perder los objetivos. Tener gratitud por la prosperidad cuando llega, así como una entrega a la humildad, sin perder nuestra auto estima. También, apartarse de los vicios, de la malicia, de la envidia y la avaricia. Poco a poco podremos ir trabajando en esto uno a uno. No será fácil, pero sí podemos intentarlo.

En la  prosperidad, en el poder y en la fama, el éxito se pude demostrar por el corazón humilde así como  como por su generosidad, con una disposición de ayudar a los demás. Esto es lo que nos demuestra un triunfo superior a cualquier otro. No se trata de ser alabados o criticados, sino por sentir la conciencia tranquila. Los que deciden desenfrenadamente  lanzarse en búsqueda de aquello que está más allá del éxito temiendo al fracaso tratando de evitarlo en cada momento, seguramente fracasarán.

Indudablemente, el éxito en la vida es la relación que tenemos entre lo que somos y lo que podemos ser.