EXPERTOS

EXPERTOS AUTOPROCLAMADOS

Por

Mario Góngora H.

En esta vida, algunos se creen expertos en todo: en política; en ventas; en mercadotecnia; en historia del país, en historia del mundo; en  seguridad; en sistemas sociales; en cocina, en artes marciales; en sistemas de calidad; en finanzas; en redacción y escritura, etc., etc…. pero no, no lo son. Los que así nos presumen, son solamente gente vanidosa, arrogante y presumida.

Pongamos un  ejemplo: si pretendemos cocinar pan, no nos metemos a investigar teorías  profundas sobre fermentación, cultura de bacilos, unidades térmicas, etc. Simplemente necesitamos saber qué tanta harina, sal, agua, levadura, calor y tiempo de horneado debemos emplear y en qué proporciones.

Solo tenemos que hablar de hechos y de métodos prácticos que nos permitan cambiar nuestra miseria económica o espiritual por alegría, nuestra debilidades por fuerza, nuestro miedo por valentía, nuestra desesperación por fe y esperanza, nuestro odio por amor, nuestras diferencias  por amistad y nuestro egoísmo por desapego y caridad.

No es fácil ayudar a la gente, pues requiere de tacto y de no colgarse alguna medalla por hacerlo. Está bien hasta cierto grado el paternalismo siempre y cuando vaya encaminado a enseñar a las personas a bastarse a sí mismas. No se trata de lograr, como todavía algunos “expertos” líderes de una vieja izquierda pretenden, de destruir algunos para halagar a otros. Eso no ha funcionado.

En el ámbito político y social de los actuales expertos, es la insinceridad y la mentira la que nos traen a todos una decepción total. Esto ha propiciado que algunos piensen que no hay que trabajar para ganar un peso ganándolo honradamente, han perdido su camino y le será muy  difícil que salgan del laberinto en que se ha metido. El ejemplo más claro es el PRI cuyos miembros ven en dicho partido, esa oportunidad de la vida de ya nunca tener que trabajar. Y esta infección se ha extendido a otros partidos también.

Digan lo que digan algunos  expertos políticos,  si no hacemos ningún esfuerzo para pensar con lógica, y si nos movemos por el camino del menor esfuerzo, es seguro que vamos descendiendo en  lugar de subir. Todo lo que asciende tiene que ser empujado, más todo lo que baja, no tiene más que ir resbalando.

El país ve el porvenir con miedo y desconfianza por el historial de corrupción, prepotencia  y ansias de  poder de  los que se dicen expertos para gobernar. Por encima de todo esto está la ambición desmedida y la codicia. Todo mundo quiere amasar una enorme fortuna.

La delincuencia actual no existiría al nivel que se encuentra, si no estuviera apoyada por las autoridades y algunos expertos políticos. Y los que tienen miedo o cobardía de aceptarlo, se encuentra más enamorados de su opinión o de su complicidad, que de la verdad.