MILLONARIOS

MILLONARIOS

Por

Mario Góngora H.

Debemos estar contentos de vivir…o de morir por otros si así se necesita, porque esto nos da la oportunidad de amar, de trabajar y de aprender. Sí, debemos estar contentos con lo que tenemos pero no necesariamente con nosotros mismos. Solo debemos evitar  la bajeza, la cobardía, y la envidia.  Salvo quizá podamos envidiar la bondad de corazón de otros.

La grandeza de corazón y la generosidad vuelven  a los hombres y mujeres millonarios de carácter y éstos representan para la sociedad y para el mundo mucho más que los millonarios de dinero.

El millonario de carácter ama la paz, pero no esa paz inactiva, sino la que hace productivos nuestros esfuerzos, la que nos hace producir buena voluntad  ante y entre los demás; tampoco en una paz estática, sino la que da forma a nuestros sueños, la que es honor, integridad y belleza. Aquella que está abierta a las manifestaciones más nobles del alma y de la sociedad en su conjunto.

Para el millonario de carácter, la calma que sigue a las dificultades, a las tormentas de la vida es la mejor calma, así  como el mayor bienestar es el que sigue al alejarse algún dolor  que nos aqueja. La mejor alegría es de disfrutar la paz, y la mejor paz es la que se obtiene luchando no por medio de golpes y gritos, sino con la serenidad y la alegría habitual de nuestro carácter.

El principal elemento de la grandeza de un pueblo, dijo algún escritor, no reside ni el a cifra de sus habitantes, ni en la extensión de su territorio, ni el número de armas que posee, sino en la fuerza de su carácter.

Con suficiente carácter, sabemos que cuando tenemos abundancia, los beneficios de nuestras acciones y trabajo, van a dar a nuestro bolsillo en forma de dinero, pero cuando los tiempos nos son adversos, las utilidades y los beneficios van a nuestro corazón.

Aunque ocasionalmente suele suceder, la prosperidad material y la espiritual pocas veces van juntas.

Estar serenos y tranquilos cuando se viste con buena ropa y con dinero en el bolsillo, no tiene mucho mérito, pero estarlo cuando se visten harapos y sin dinero en la bolsa, eso, se llama “ser un hombre”  (o mujer) de carácter.

Sios tiempos se ven difíciles, el dinero escaso y el costo de la vida  alto, sigamos trabajando más y no nos pongamos tristes; aprendamos de la naturaleza. Un pajarillo no dejará de escarbar la tierra porque las lombrices parezcan escasas.

Si no vemos el sol por algunos días, sabemos que las nubes lo ocultan ocasionalmente, pero  sabemos también, que es algo temporal. Siempre brillará de nuevo.