DISCIPLINA

DISCIPLINA
Por
Mario Góngora H.
Si crecemos sin disciplina, como ciudadanos formamos una sociedad en caos…como la actual
 
El primer lugar para obtener disciplina moral obviamente es el hogar. Le siguen la escuela, la religión que profesamos y por último el mundo. Cada uno se relaciona con el otro y lo que sea de nosotros depende de cómo nos fue en cada uno de ellos. Si crecemos sin ninguna disciplina, formaremos parte de una sociedad en caos.
 
El hogar mejor controlado es aquel en que la disciplina es más intensa y al mismo tiempo, donde menos se siente. La disciplina moral actúa de acuerdo a las leyes de la naturaleza. Se recibe inconscientemente formando el carácter hasta que la vida se cristaliza en hábitos positivos.
 
La importancia de una estricta disciplina en el hogar, o la ausencia de la misma, se refleja en los acontecimientos que todos experimentamos a últimas fechas. Los que les faltó disciplina en su casa son normalmente, aunque no exclusivamente, los protagonistas habituales de las páginas rojas.
 
Aunque el carácter moral también depende del temperamento de cada quien y hasta de la salud y el ejemplo o la influencia de compañeros y amigos, está más bien dentro de la capacidad de cada uno de nosotros regularlo y cultivarlo en base a un perseverante auto control. Tan fácil es obtener buenos hábitos, como aprender bien cualquier materia en la escuela. Estar de buen humor depende de nuestra voluntad. También podemos programaros el hábito de la paciencia... o el de la impaciencia.
 
Generalmente tendemos a exagerar los pequeños males y subestimamos las grandes bendiciones. Podemos ser víctimas de pequeñeces sólo si así lo decidimos. Por el otro lado podemos adquirir el hábito de hacer lo que tenemos que hacer a pesar de cualquier cosa, o de pensar positivamente, lo cual tiene más valor que el precio que puedan tener algunas cosas materiales.
 
Es importante sujetarnos por voluntad propia a esquemas rígidos de autodisciplina. Nuestro espíritu nos lo agradecerá, ya no se diga los que nos puedan ver como ejemplo: nuestros seres queridos.