EN QUÉ PENSAR PARA EL AÑO NUEVO

EN QUÉ PENSAR PARA EL AÑO NUEVO

Por Mario Góngora H.

Cuando hacemos deseos de año nuevo, normalmente quedan solo en eso, en intenciones; raramente se nos cumplen y año tras año es lo mismo. Sin embargo, si los deseos los transformamos en acciones, los resultados aparecen.

La escalera de la vida no es una en perfecto estado. Está llena de obstáculos, de astillas que nos obstaculizan al estar ascendiendo y si llegamos a resbalar, nos dañan más.

Tener éxito este año no debiera ser una meta en sí, sino una serie interminable de metas las cuales tenemos que identificar y lograr una a una. El que se detiene en algún escalón, fracasa. Y mientras nosotros no nos declaremos derrotados, lo que los demás piensen no tiene importancia. El mundo podrá darse cuenta cuando hemos perdido una batalla, pero somos nosotros mismos lo que a ciencia cierta sabemos si hemos perdido la batalla final por el éxito.

Todos necesitamos generarnos una imagen mental de nosotros mismos, la cual debe representarnos tal y como queramos ser: sanos, prósperos, fuertes y triunfadores. Pero no todo se logra con solo soñarlo, no es tal como lo pintan los de “El Secreto” o la “ley de la atracción”, pero todo lo que se puede ser imaginado, puede ser conseguido, si lo deseamos lo suficiente y tomamos las acciones específicas para lograrlo. Nada es automático, tenemos que hacer la tarea para lograr las cosas. Nada es gratis. No atraemos ni el dinero ni el éxito con solo desearlos.

Quizá una de las primeras acciones que debemos tomar en cuenta este año, se relacione con nuestro trabajo, cualquiera que este sea. Y la acción específica deberá ser el de tener una entrega total, absoluta y apasionada a él. Esto nos dará la experiencia necesaria para progresar, pues la experiencia no es aquella que se da por sí misma, sino lo que hace el individuo con aquello a lo que se enfrenta, en su trabajo o en su vida.

El tomar nuestro trabajo en serio nos dará la habilidad de analizar, medir y pesar los hechos en todo lo que hacemos, y cómo aplicarlo o relacionarlo a nuevas tareas. Es solo una habilidad de pensamiento. Alguien dijo alguna vez que “entre la experiencia sin inteligencia y la inteligencia sin experiencia, es preferible la inteligencia”.  El hombre se transforma y se pule por los efectos de la experiencia sobre el instinto.

Una de las acciones o tareas específicas que podemos tomar este año es la de educarnos todos y cada uno de los días del año, poniendo en práctica lo aprendido y compartiéndolo con los demás. Es impresionante la cantidad de conocimiento desperdiciado por aquellos que no lo compartieron y se lo llevaron todo a la tumba. Debemos estar concientes que es mejor saber poco, que saber lo que no es cierto. Aprender a vivir es otra acción prudente este año, pues ese es el verdadero conocimiento.

Intentemos este año intentar ver cada experiencia, cada acontecimiento, más allá de lo acostumbrado, y seguramente nuestras opiniones cambien radicalmente respecto a todo lo que nos rodea.