Por
Mario Góngora H.
Esta misma semana recibimos los ciudadanos, a través de las noticias, absurdos pronunciamientos de dos políticos que realmente deben preocuparnos, por la violencia que sus declaraciones conllevan.
Uno fue de Humberto Moreira presidente del PRI en su entrevista con Carmen Aristegui el miércoles de la presente semana donde afirma que “no puede concebir la idea de que la mujer sea perseguida” por provocarse un aborto, para luego afirmar que está en contra de los feminicidios.
Otra noticia fue que “El PRD lanzará propuesta para legalizar el aborto en todo el país”, declaración de Carlos Navarrete, presidente de los senadores perredistas, quien afirmó que “se lanzará una propuesta para que las mujeres de todo el país puedan decidir sobre su cuerpo, aún con 12 semanas de gestación”, para luego comprometerse a defender la agenda de equidad de género y “acabar con la impunidad en materia de feminicidios”.
Es realmente patético e incongruente que por un lado promulguen la muerte de bebés del sexo femenino y por el otro lado dicen que desean acabar con la impunidad en materia de feminicidios. El menaje es claro y no necesita de mucha explicación.
El argumento es “el derecho de la mujer sobre su cuerpo”. Suponiendo lo que no es, que un bebé sea parte del cuerpo de la madre, los seres civilizados no debemos ni podemos hacer con nuestro cuerpo todo lo que queramos. Orinar en público no está permitido, como tampoco es legal en muchos lados la prostitución, ni el drogarse con substancias ilegales, ni utilizar un puño para espontáneamente golpear a alguien, ni robar, ni asesinar, cosas en las que algunos utilizan alguna parte de su cuerpo: sus manos.
Ahora bien, ¿de dónde sacan los políticos que un bebé es parte de la madre? Cada parte de nuestro cuerpo contiene el mismo código genético, como estómago, riñones, corazón, pulmones, páncreas, apéndice, etc.; en un bebé, frecuentemente hasta el tipo de sangre es diferente. El código materno no corresponde al del bebé, por lo tanto, es un ser diferente en todo el sentido de la palabra. Si un cuerpo se encuentra dentro de otro, pero cada uno goza de su propio código, entonces no se trata de un cuerpo, sino de dos. Y si el bebé es del sexo masculino, ciertamente que no es el cuerpo de la madre, cuyo sexo es femenino, la que no tendrá derecho de disponer del mismo bajo al concepto de cómo dice el Sr. Navarrete, “decidir sobre su cuerpo”.
Los que dicen que pretenden acabar con el feminicidio, al mismo tiempo que lo estimulan, deben ponernos en alerta, pues es una de las varias razones por las que nuestra sociedad actual se encuentra prácticamente en ruinas. Y si esto pasa ¿qué más podemos esperar de nuestros gobernantes y de nuestra sociedad?
