¿CUÁNDO SE INICIA LA VIDA?

Por Mario Góngora H.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación, parece ser, ha resuelto a favor de la vida, después de que uno de sus miembros intentaba establecer el momento preciso del inicio de la vida de un ser humano, para legalizar el aborto. No hay duda que se inicia desde el momento de la concepción.

En realidad no es ningún problema establecer cuándo se inicia la vida de una persona. Si “algo” no fuera humano, no se convertiría en humano ni por el tamaño, ni por la edad, ni por su capacidad de valerse por sí mismo, ni siquiera ni por su capacidad de pensamiento, o de movimiento. Todo el que es humano, lo es desde su principio. Se es persona si es miembro de la especie humana, y no por su estado o etapa de desarrollo.

Es sumamente peligroso que la gente en el poder pueda establecer si las vidas de personas menos poderosas significan algo para la sociedad y para el mundo. En una ocasión una feminista chihuahuense afirmaba, “hay que matarlos (a los niños) para que no sufran…” como caballos o animales heridos. El derecho a la vida no va en incremento con la edad, porque si así fuera, un joven de secundaria tendría más derecho que otro de primero de primaria.

Los abortos cobran más vidas en un año, que todas las ejecuciones acumuladas de los cárteles de la droga. La diferencia es que los bebés ejecutados no tienen voz, no pueden correr ni esconderse. No pueden defenderse, pero sí pueden sentir. Son los seres humanos más indefensos del planeta. ¿Y ahora queremos legalizar su exterminio?

¿Puede un médico o un Ministro de la SCJN dictaminar el momento preciso del inicio de un ser humano?. Podrán afirmar que el bebé no está completo, le podrán llamar por sus despersonalizados nombres: zigoto, embrión, o producto, pero todas sus células, toda su programación genética, todos sus órganos, son humanos. Hasta un niño puede concluir que antes de nacer no era ni rana, ni lagarto, ni mosquito, ni cucaracha. Fue humano desde el principio, desde la concepción.

Otro argumento contemplado es el llamado “derecho de la mujer sobre su cuerpo”. Pienso que todo ser humano debe tener este derecho, pero el tenerlo no significa tener derecho sobre el cuerpo de alguien más, que es el caso de un bebé en desarrollo. Un embarazo afecta el estilo de vida de una mujer. Un aborto afecta la vida de una persona. Un niño no puede ser donado como si fuera un órgano.

Cada vez que un grupo de personas se adjudica el derecho para determinar el futuro y la vida de otro ser humano, se inicia el proceso de opresión que acaba irremediablemente en un estado dictatorial. Nadie está justificado a sentenciar a muerte a un inocente, sobre todo cuando en nuestro país no se ha legalizado tal castigo. El llamado “derecho a controlar mi vida”, se ha transformado en un “derecho” para lastimar y oprimir a otros por intereses personales.

La violencia del aborto fácilmente puede ser comparada con el holocausto Nazi, o con los asesinatos promovidos por Stalin, o por los de la “revolución cultural” de Mao en China.