Por: Mario Góngora H.
En el programa “Imagen en la Ciencia”, en la estación dirigida por Pedro Ferriz, el domingo pasado, su conductor Rolando Isita, vuelve a alejarse de la ciencia, asegurando que el bebé en el vientre de una mamá, pertenece al cuerpo de la madre, quien tiene el derecho de hacer de él lo que quiera.
La ciencia nos dice que una cuerpo humano es definido por un código genético común, que es compartido con el resto de su cuerpo. El bebé, al que pueden llamar embrión, feto o producto, difiere del de su madre, por lo tanto, científicamente es alguien diferente, que ocupa un espacio temporal dentro de su madre durante su desarrollo.
Cada célula de las anginas, del apéndice, del corazón, de los pulmones y del hígado de la madre comparte el mismo código genético. Y así, el niño antes de nacer también tiene su propio código, diferente al de su madre. Con frecuencia hasta el mismo tipo de sangre es diferente, y al menos la mitad de las veces hasta su género es también diferente. Puede ser niño. Por lo tanto, si el bebé no comparte el mismo código que todos los órganos de su madre, significa que es “alguien más”.
Así como no existe otro que comparta nuestras huellas digitales, tampoco existe alguien más que comparta nuestra huella genética. El bebé es un cuerpo dentro de otro, y cada uno tiene su propio código. Por lo tanto, el embarazo significa que existen dos cuerpos, uno dentro de otro, ambos diferentes.
Si un zigoto Chino es implantado en una mujer Sueca, este no será Sueco, sino Chino, puesto que su identidad se basará en su código genético y no en cuerpo en el cual reside temporalmente. Si solo estuviera un cuerpo involucrado en un embarazo, entonces el cuerpo de la madre tendría dos narices, cuatro piernas, dos juegos de huellas digitales, dos corazones, dos cerebros, dos sistemas circulatorios. En concreto, es un hecho científico que la mamá es una persona totalmente aparte de su hijo y el bebé es otro cuerpo. Es el bebé el que controla en gran parte del embarazo y no la madre. Inclusive es el que decide cuándo nacer.
Nadie debe ser discriminado por su lugar de residencia, que es lo que sucede durante el aborto. Los términos utilizados para describir al bebé antes de nacer (embrión, feto, etc.) se refieren a las etapas de crecimiento de un bebé, como niño, adolescente o adulto, no a su inexistencia como miembro de la raza humana.
Programas de radio tan necesarios relacionados con la ciencia, como el de Imagen en la Ciencia deben estar al día de los acontecimientos y descubrimientos científicos para otorgarle a la audiencia conocimientos actualizados, y no basados en fanatismos sobre creencias sociales o religiosas. Si se habla de ciencia, que se hable con datos y conocimientos reales, objetivos y pragmáticos.
El embarazo no es una enfermedad venérea cuya cura sea el aborto. Estamos hablando de seres humanos.
