LAS DIFERENCIAS

Por
Mario Góngora H.

Las diferencias de opinión entre los seres humanos son algo totalmente normal, pero el pensar que nadie tiene la razón sino ellos, es lo que afecta la convivencia y lo que acaba de volver locos furiosos a los que ya están poco cuerdos.

La realidad es que ni nuestras verdades son verdades completas, ni los errores de los demás carecen completamente de sustento.

El pensar que se gobierna con toda la perfección, así como el pensamiento de poseer en exclusiva la salvación del alma al ser miembro de alguna extraña religión, es lo que nos mantiene en continuo conflicto. Y la Verdad es lo único que salva a las personas, pues todas las libertades están basadas en ella, ya se trate de cuestiones políticas, religiosas o sociales.

Por naturaleza, todos somos radicales de pensamiento, aunque cuando se trata de prosperar en esta vida, nos volvemos rápidamente conservadores. Ya hemos visto cómo el radicalismo se lleva pueblos enteros a la ruina. Alguien conservador no es en sí una persona que guste de vivir en el pasado, sino el que quiere salvaguardar las virtudes que la historia ha demostrado que nos hacen bien.

Nunca hay que entusiasmarse demás por lo nuevo solo porque es nuevo si nuestra intuición nos dice lo contrario. Existen conceptos “viejos” que no debemos abandonar, como la perseverancia, el trabajo, la sencillez, la bondad, la honestidad y la fe. Así mismo, debemos estar concientes que todo promotor político que se basa en promesas de ilusiones o habla con falsedades, pronto convertiría su gobierno en una tiranía. Algunas cosas que nos dicen estos falsos profetas suenan bien al oído, pero puestas en práctica arruinan un pueblo por muchas generaciones. La historia así nos lo ha demostrado. Se dedican a empobrecer al rico sin nunca enriquecer al pobre. En realidad, el estímulo del interés personal con responsabilidad, es indispensable en la producción de riqueza.

Y así, en las diferencias político-sociales, algún gobierno extremista y populista puede confiscar la propiedad privada, puede fusilar a sus opositores, podrá imponer todo tipo de impuestos, pero en la vida real, nunca ha podido hacer prosperar al país que tiene bajo su mando, pues su intención es borrar todas las diferencias. Los ejemplos más actuales son los países de Venezuela y Cuba, proclamados por sus dirigentes como paraísos, que culpan siempre a otros por su triste destino.
Todos somos iguales en cuanto a que somos seres humanos, pero todos también somos diferentes en capacidades, en grados de entusiasmo, en dedicación al trabajo, en honradez, en colores, en edades, en gustos, en género, en formas de pensar, etc.
Aún así, sin diferencias entre la gente, nuestra vida sería aburrida. No habría contrastes, ni competencias, ni amor, ni caridad, ni debates, ni modas, ni existiría la superación de una nación.