Por Mario Góngora H.
La metáfora es una de las mejores formas de comunicación. El hablar en sentido figurado o en forma comparativa, generalmente nos deja un mensaje que ni siquiera es analizado, sino es digerido en nuestra mente inconsciente. La candidata lo utilizó magistralmente durante el último debate que tuvieron los candidatos a la presidencia de la república. Los ignorantes inmediatamente criticaron el hecho, sin conocer ni la técnica ni su efecto.
Hagamos pues otro ejercicio mental:
Por fin se ha logrado que todas aquellas personas que tienen el país en la situación en que se encuentra, sean arrestadas y que por fin se haya decretado la pena de muerte para ellos. Ahí se encuentran expresidentes, exgobernadores y gobernadores, expresidentes municipales y todo tipo de personas que le han causado un gran y grave daño a la nación. Se ha determinado que la ejecución se lleve a cabo en el Zócalo de la Cd. de México, por sus dimensiones. Se ha invitado a gente de todo el país para que participe, si así lo desea, en dicha ejecución, y se ha decretado que se haga a la usanza bíblica… a pedradas.
Ya se encuentran formándose largas filas procedentes de todos los rincones de la república, cuando de pronto aparece un viejecito y les dice: “Espérense tantito, los mexicanos no somos tan malos. De acuerdo, vamos a ejecutarlos, pero por qué mejor no aventamos las piedras de una sola vez todos juntos, y así no sufrirán. De la otra forma, sí, de acuerdo, van a morir, pero será lenta y dolorosamente. La gente estuvo de acuerdo: “sí es cierto”, dijo la mayoría, “los mexicanos no somos tan malos….”
Se llega al acuerdo de que al conteo de 3 se lancen todas las piedras.
Y así se inicia el conteo: A la 1… a las 2…. y a las…., y aquel viejecito interrumpe: “Espérense tantito; todos aquellos de Uds. que votaron por ellos, pues no tienen derechos a aventarles la piedra, Uds. los pusieron ahí…” Y así muchos que efectivamente habían votado por ellos, bajaron sus manos, pero otros que no lo habían hecho, siguieron con sus manos en alto.
Y se reinicia el conteo, a la 1 a las 2 y a las….y de nueva cuenta el viejecito vuelve a interrumpir: “espérense, espérense; todos aquellos de Uds. que hayan cometido un acto de corrupción, que hayan dado o recibido mordida, pues tampoco tienen derecho a aventarles la piedra, también son cómplices del estado moral de la nación”. Y así muchos que si habían sido corruptos bajaron sus manos, pero otros que no lo habían sido, siguieron con sus manos en alto.
Y una vez mas se inicia el conteo: “a la 1 a las 2 y a las ….y otra vez el viejecito mete su cuchara: “espérense… todos aquellos de Uds. que hayan sido improductivos en su trabajo que hayan flojeado, tampoco tienen derecho a aventarles la piedra, Uds. también son partícipes de la situación que guarda el país, de la crisis por la que estamos pasando…”
Y así, muchos que habían sido improductivos bajaron sus manos, pero otros que no lo habían sido, que eran muy trabajadores, siguieron con sus manos en alto.
Y nuevamente se reinicia el conteo, “a la 1 a las 2 y a las …¡¡y nuevamente el viejecito interrumpe…!! “Espérense tantito, todos aquellos de Uds. que hayan comprado o vendido fayuca, pues también son partícipes de la situación actual del país, tampoco tienen derecho a aventar la piedra.” Y así, la inmensa mayoría de las manos cayeron, pero quedaron solamente 7 manos en alto. Ellos no habían votado por esas personas, ellos no habían sido corruptos, ellos sí habían sido productivos en su trabajo, ellos no habían comprado ni vendido fayuca.
Y se reinicia el conteo: a la 1 a las 2 y a las ……¡¡¡y nuevamente aquel viejecito interrumpe!!! Y les dice: “Yo propongo que en lugar de aventar estas piedras, las aportemos todos para construir ese México que todos deseamos, que ya todos merecemos, y así, fueron y aportaron cada uno su piedra por su motivo personal.
Y este es el momento en que les pido a cada uno de los estimados lectores que aporte su piedra por aquello que más desee; aquello que más quiera mejorar, pues se sabe que la persona que hace un compromiso real consigo misma, en su mente inconsciente queda registrado como algo que tarde o temprano hará.
