PRECAUCIÓN

Por
Mario Góngora H.
En la actualidad, una cosa es la que nos dicen y otra la que podemos ver.

Es absolutamente necesario en estos tiempos estar más alertas que nunca, pues la maldad se sigue multiplicando y la impunidad sigue vigente. Siempre que nos atenemos a nuestra buena suerte para que no nos alcance la delincuencia, normalmente perdemos, pues la suerte de los que delinquen generalmente es mejor que la nuestra.

Es signo de ser inteligentes el estar preparados para cualquier situación antes de que esta se presente, y el sentido común es nuestra mejor defensa. Como optimistas debemos pensar que nada nos ocurrirá sino la materialización de nuestros sueños. Pero ¿cuántos que decidieron no pensar en protegerse para no “atraer” delincuentes fueron traicionados por su decisión? Los hechos nos prueban que no hay nada que inspire tanta mala fe de los delincuentes, como nuestra perfecta buena fe.

“Quien mas extrema la confianza, más pronto cae en el engaño”.

Por lo regular ”el hombre bueno que se volvió malo” no existe. Ya era un hombre malo que nunca habían atrapado ni descubierto.

Nuestra sociedad es desafortunada. Nadie nace egoísta, pero el egoísmo es el resultado de los golpes de la vida. La gente es egoísta para poder sobrevivir, para conservar siquiera una parte de lo que el gobierno y los demás le quitan. La caridad debe existir, pero lo principal es ayudare a las personas a bastarse a sí mismas.

Lo que perdemos ante estafadores y vivales quizá nos de sabiduría, pero nunca nos hará ricos.

“No hay circunstancia , por desgraciada que parezca, a la que el hombre prudente no le pueda sacar ventaja, y ninguna, por afortunada que sea, que no pueda volverse contra el imprudente”.

Recordemos que ocasionalmente todos tenemos cara de buenas gentes, pero “las buenas caras” son las que nos dan las peores sorpresas.

Una gran parte de la infelicidad en el mundo se debe a los fracasos de proyectos que no estaban basados en la razón, en la precaución. “A mucho viento, poca vela” dice el dicho. Tener precaución, como afirma el carpintero, “se trata de medir dos veces y cortar solo una”. El precavido siempre mide muy bien las consecuencias de sus actos.

Tener precaución, es analizar antes de tomar una decisión, es dejarse aconsejar por el sentido común, por la experiencia; por la lectura y por el estudio.