SACAR PROVECHO

Por
Mario Góngora H .

“No hay engaño donde ya se sabe que lo hay…”

Ya es obvio que en estos tiempos ningún sistema económico puede dar más de lo que produce. Y así, el sistema que menos produce de todos, piensa que quitándoles a los que tienen para dárselos a los que no tienen es la solución.

Una de las luchas del presente sistema económico ha sido la idea de que tiene que existir escasez de algo a fin de ganar más dinero, esto es, aprovechando la escasez para elevar los precios. Si dicha escasez no existe, entonces se tiene que crear para elevar los precios. Un buen ejemplo es cuando para mantener los precios a ciertos niveles, por ejemplo, se puedan quemar o destruir artículos de alimentación, habiendo millones de seres hambrientos. Un sistema sin ética alguna, debe corregirse o desaparecer.

Tenemos que luchar por un mundo donde nadie tenga que morir de hambre, a menos que no trabaje por flojera, claro está. Y terminar con el hambre no significa ir a repartir despensas. Significa crear empleos, con personas capacitadas para tener una buena productividad y con calidad, pero por maestros que sepan y conozcan de lo que hablan y enseñan, no por los revoltosos que lo único que quieren es seguir cobrando sin trabajar, o temen perder su trabajo por no saber lo que se supone deben enseñar. Quieren seguir sacando provecho de un sistema nacido de la corrupción.

Un negocio únicamente es sólido cuando beneficia a todos los que en él toman parte. Pero el que saca provecho de la ignorancia, de la credulidad, de la fragilidad humana o de producir sin calidad, refleja una inaceptable falta de ética. El que fabrica algo, el que lo vende y el que lo compra deben quedar satisfechos.

En ocasiones es mejor pensar en lo que dejamos de perder y no en lo que pudimos ganar. El capital no es nada por sí mismo, pues su poder depende del trabajo, del ahorro y de la capacidad adquisitiva de las masas. El abundante dinero que se obtiene por delinquir no se puede llamar capital, por ser el producto obtenido ilícitamente y que tiene otros dueños. El hecho de tenerlo el delincuente no lo convierte en propiedad del ladrón, traficante, extorsionador, secuestrador, etc.

En nuestra sociedad el consumismo es importante, pero consumir no es fácil. Hay que tener criterio, evaluar si aquello es algo que queremos o necesitamos; poder discernir si tiene calidad o no. Una buena campaña de mercadotecnia puede influir en la compra de basura. Sin embargo, a los que están el contra del consumismo solo tenemos que decirles que cuando alguien deja de comprar, alguien deja de vender. Cuando alguien deja de vender, alguien deja de fabricar. Cuando alguien deja de fabricar, alguien deja de trabajar. Cuando alguien deja de trabajar, alguien deja de ganar, cuando alguien deja de ganar, alguien deja de comprar…

Todos debemos sacar provecho de las oportunidades, pero sus fundamentos deben ser los Principios Universales, los valores que se derivan de los mismos, la ética y la congruencia.