LA VENTAJA DE LA DESVENTAJA

Por
Mario Góngora H.

El nacer de padres de bajos recursos y tener que abrirse paso con su propio esfuerzo no es estar en desventaja alguna. Los hombres que más han sobresalido en el mundo han tenido experiencias similares, y lo más importante, es que han vencido. Lo que es su iniciativa, su industria así como su previsión y planeación, han sido los principales elementos con que han llevado a cabo su éxito.

No cabe duda que trabajar y pensar es la mejor educación por la que pueda pasar una persona. Con el trabajo realizado de buen humor, se desarrolla el cuerpo, se tonifica el espíritu, así como se aprende a proyectar y ejecutar lo que proyectamos. Esto nos da fortaleza y sobre todo, confianza en nosotros mismos.

Cuando se nace con todas las ventajas, rara vez se llega a ser un buen líder. Se podrán tener buenos maestros en connotadas universidades que enseñan todo a través de los libros. Tienen sirvientes que hacen todo por ellos. Con raras excepciones, el éxito material del padre termina perjudicando al hijo. Los excesos, aún en dinero y gasto matan el espíritu emprendedor. El éxito material acaba con el ser humano.

Muchos de aquellos que han sido aparentemente limitados por un impedimento físico han convertido sus debilidades en fuerza. En proporción, ocurren más fracasos entre los hombres que están íntegros físicamente, que entre aquellos considerados con ‘capacidades diferentes’, cuando estos últimos cultivan el carácter. Los que nos encontramos sin impedimentos físicos tenemos tantas oportunidades de triunfar que hacemos caso omiso de ellas y esperamos que los lleguen solas. Mientras que el que tiene limitaciones físicas y por lo mismo le pudieran faltar oportunidades, nos pone en evidencia con sus actividades y con sus logros al convertir sus desventajas en ventajas.

El decir “no se puede” nunca resuelve ninguna situación. Es muy diferente estar satisfechos con lo que estamos haciendo y otra cosa es dejar morir nuestra ambición.

Mientras algunas personas solo esperan al “manifestar” sus deseos, otros se ponen manos a la obra y se dedican en entrega, realización y entusiasmo al logro de sus anhelos.

Es como tener frente a nosotros un gran bloque de mármol el cual podemos moldear a nuestro gusto. Nada impide el éxito al que se guía por su determinación firme e inflexible para el que está dispuesto a pagar el precio de una entrega total, personal y absoluta.

Podemos hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos a la mano. Ya esto es ya garantía de éxito.

No olvidemos que para sacar ventaja de nuestras desventajas, debemos considerar el adagio: “no hacemos más, porque no intentamos más