¿VIVIMOS O EXISTIMOS?

Por
Mario Góngora H.
Muchos pensamos que vivimos, pero la realidad es que solo existimos. Y dicha existencia en ocasiones nos es molesta y desagradable; tanto, que algunos desearían liberarse de ella. Pero la realidad es que nadie deseamos la muerte, sino más bien deseamos más y mejor vida. Tarde o temprano caemos en cuenta que la vida, si la vivimos bien, siempre es digan de ser vivida, es agradable y llena de eventos felices y positivos.
Sin embargo, también es cierto que tenemos que enfrentarnos con situaciones inevitables y desagradables, las cuales podemos efectivamente, hacerlas más llevaderas.

Si solo vemos la vida como eso en la que no hay nada que hacer sino trabajar y sufrir, como si se tratara de un “valle de lágrimas”, nuestro estado emocional se encargará de hacerlo así. Y todo se debe a lo que creemos o pensamos de las cosas.

Tarde o temprano caemos en cuenta que nuestras creencias más profundas, aquellas que tuvieron nuestros padres, determinan que hacemos y qué no hacemos. Tienen que ver, inclusive, con nuestra visión del dinero, de la ropa que vestimos, qué auto compramos y hasta con quién nos casamos. Casi todo lo que hacemos está controlado por nuestras creencias.

Nuestras creencias son nuestros puntos de vista, nuestros juicios y opiniones, nuestra forma de pensar, de ver y sentir la vida, lo que definimos que está bien o mal. Muy esporádicamente escogemos concientemente aquello en lo que creemos. Las creencias las heredamos de nuestros padres, de algunos amigos y de nuestro medio ambiente. Conociendo las creencias de una persona, nos facilita conocer cómo es la vida de dicho individuo.

Para empezar a vivir y obtener los grandes premios de la vida, necesitamos primero intentar ganarlos. Aprender a levantarnos después de caer. Y estar concientes que es solamente a través del trabajo constante, del esfuerzo, de la energía y del ánimo, que vamos a llegar a lo que realmente vale la pena para empezar a vivir.

El que solo existe, no demuestra esa verdadera fe que nunca muere, ni un corazón que no conoce la derrota. El que solo existe, normalmente solo vive en el pasado o fantasea con el futuro, sin atender el presente. Es el aquí y el ahora lo que cuenta.

Para empezar a vivir tenemos que deshacernos del peso de innumerables creencias cuyas condiciones que dieron a éstas vida, ya han desaparecido.

Sabemos que vivimos y no solo existimos, cuando caemos en cuenta que hay cierta sabiduría en la vejez al no intentar lo imposible, mientras también hay sabiduría en la juventud al creer que nada es imposible.