EL CONOCIMIENTO

EL CONOCIMIENTO

Por Mario Góngora H.

Existen varios mundos para el ser humano, siendo uno el que sentimos en nuestro corazón, podemos ver en nuestra mente y en nuestra imaginación,  y el que es medible, respaldado únicamente por la ciencia.

Existen cosas espirituales aparentemente incomprensibles e inclusive poco aceptadas por la ciencia y algunas religiones,  pero que tienen  todo que ver con la vida y sus funciones. Cuando en la ciencia dejen de ignorar o desdeñar estas cosas y las estudien con entusiasmo y deseo de aprender, descubrirán en ellas mundos enteros de verdad. La ciencia en la actualidad solo se afianza al saber superficial, al conocimiento sistematizado que solo se refiere al descubrimiento de verdades generales.

La ciencia muchas veces se introduce en una cueva para intentar ver el cielo y las estrellas, y desde ahí, no podrá ver gran cosa, ni el cielo ni las estrellas, y para el caso, ni el mundo.

Los seres humanos sabemos por instinto, que somos seres espirituales, cosa que no lo puede explicar ni la física ni la química. Esto, si bien no lo podemos probar, tampoco lo pueden negar los que solamente confían en la ciencia tradicional, la cual cada vez vemos que se encuentra más limitada y primitiva.

Obtener el verdadero conocimiento implica el reconocimiento que el castigo de los imperfectos mortales no se dará en otra vida o en esta misma. Hacer el bien lo reconocemos al encontrarnos con el bien mismo. Nuestra actuación en esta vida no debe depender de promesas de premios o castigos. Ningún credo dogmático ni ninguna fe amenazante deben depender de un miedo innoble para conducirnos a la felicidad y a la paz. Si logramos conducirnos razonablemente bien, podemos estar seguros de pasar bien la vida. Efectivamente somos dueños de nuestro destino, y debemos ayudarnos  a nosotros mismos, así como también debemos respetar los derechos de los demás.

“La teoría del conocimiento estudia las posibles formas de relación entre el sujeto y el objeto. Se trata por lo tanto del estudio de la función del entendimiento propia de la persona” A últimas fechas, el conocimiento disponible es tan amplio, tan variado y tan avanzado que se convierte en un sol al que no nos atrevemos a mirar por miedo de quedarnos ciegos, motivando con esto que muchos prefieren desacreditar todo lo nuevo, y lo beneficioso.

El conocimiento nos hace ver y encontrar por todos lados armonía, paz y belleza, si sabemos apreciarlas. Así que nuestro mundo, según decidimos percibirlo, puede ser el paraíso bíblico o el mismo infierno de Dante si por tal lo tomamos. ¿Qué forma y significado queremos darle a lo que vemos, a lo que sentimos y a lo que escuchamos? ¿Qué paradigmas aceptamos?  Un paradigma es el resultado de los usos, y costumbres, de creencias establecidas, de verdades a medias; un paradigma es ley, hasta que es desbancado por otro nuevo. “La capacidad de percepción está basada en la apertura de conciencia que tenemos, y ésta, está fundada en la capacidad de uso de nuestros cerebros, tantos los físicos como los dimensionales.