LOS TIEMPOS CAMBIAN
Por
Mario Góngora H.
Los buenos y malos tiempos no son automáticos, aunque pareciera que así los fueran, como si el tiempo se encargara de escoger uno u otro.
Sin embargo, sí los vemos cambiar y operarse continuamente como consecuencia de la política, de los gobiernos, de las guerras, de la flojera, de la codicia, de la avaricia, del despilfarro, de la salvaje corrupción y sobre todo de la injusticia.
Lo ideal sería prepararnos para los malos tiempos durante los buenos, donde la suerte no interviene, pero es muy remoto que la mayoría lo hagamos.
Los negocios y la economía no pueden ni deben estar basados en predicciones y proyecciones manipuladas expresamente para crear situaciones que en realidad solo dependen de la voluntad y trabajo del hombre.
Esperar que un gobierno o un milagro nos saquen de alguna crisis de negocios o económica, es una necedad. Lo que queramos prevenir requiere de una intervención personal desde su inicio. Es la idea de bastarnos a nosotros mismos, la base de todo crecimiento real tanto personal así como económico. El recibir ayuda de los demás podrá ser bueno en algún momento, pero generalmente debilita nuestra iniciativa, mientras tener que solucionar personalmente, solos, los problemas, nos vigoriza.
Si confiamos en nosotros mismos nunca seremos juguetes del destino ni mucho menos de un gobierno currupto. Hay un antiguo refrán que afirma “No es el árbol el que escoge al pájaro, sino el pájaro el árbol”.
Si somos realmente auténticos, trabajadores y confiamos en nosotros mismos, no necesitamos de ayudas externas ni de privilegios, ni de adulaciones. Lo que son los monopolios de empresas de gobierno o privadas, los despojos, los robos de los gobiernos, obviamente no son el remedio para curar los males de la economía ni de la sociedad. Todos sabemos que el verdadero remedio es la honradez sencilla y plena. La mala fe y la injusticia son venenos mortales para toda sociedad.
¿Queremos cambiar estos tiempos? Solo generemos esa “buena suerte” derivada del trabajo, de la constancia, del optimismo, de creer en nosotros mismos, claro está, si estamos dispuestos a pagar su precio, en vez de andar esperando dádivas de los demás.
¿Y qué opinaron personas famosas del cambio de los tiempos?: “¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio.”H.G. Wells. “El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino”. Stephen Crane. “El destino no se puede cambiar; de lo contrario no sería destino. El hombre, sin embargo, sí que puede cambiar, de lo contrario ya no sería hombre”. Viktor Frankl.
