POSESIONES

POSESIONES

Por

Mario Góngora H.

La semana pasada tocamos el tema del “empleo del dinero”. No se trata de disuadir a nadie de que gane dinero y de que lo tenga .

Riqueza es el conjunto de posesiones de una nación o de un individuo… La riqueza, pues, no pertenece sólo a los ricos.

Actualmente el dinero es una de las cosas más indispensables en el mundo. Solo que tenemos que caer en cuenta que normalmente puede representar la ruina para los negocios, para nuestros hogares, y sobre todo para el mundo al acabar adorando el dinero más que cualquier otra cosa.. Muchísimas personas piensan que el  dinero es lo único ambicionable y deseable.

Si pusiéramos en una balanza a los más ricos en posesiones, el resultado es algo así como los más pordioseros en la balanza de la civilización. En toda verdad, el hombre más rico no es el que tiene más posesiones, sino el que posee los conocimientos más amplios de toda índole, los sabe aprovechar y lo más importante, los puede compartir.

Si alguien piensa que puede calmar sus ambiciones, deseos y hasta codicias, con la posesión, será como tratar de apagar un incendio con gasolina. Es una frase conocida la que nos dice “Le falta más al que desea más”.

Es normal desear lo que no tenemos y que ese deseo nos lleva a querer tener lo mismo del que tiene, lográndola por medios lícitos, sin embargo en estos tiempos, sobre todo en el mundo político debemos evitar a toda costa envidiar a los que han adquirido sus posesiones por medio del engaño, del robo, del despojo, del fraude y hasta del asesinato. La riqueza y sus posesiones mal adquiridas serán como echar agua hirviendo al hielo.

Suponiendo que nos fueran heredadas todas las riquezas y posesiones del mundo, ¿qué haríamos con todo eso? Primero tendríamos que tenerlo en lugar seguro, luego contratar guardias para cuidarlo día y noche; luego, tendríamos que contratar quien lo manejara, administrara e invirtiera adecuadamente….habría quien intentara secuestrarnos y perderíamos toda la paz. Enfermaríamos y moriríamos anticipadamente.

La “riqueza” del sistema capitalista, y esto sonará como blasfemia para algunos, es una riqueza socializada, ya que una parte realmente pequeña de ella es la que permanece en las manos del empresario (por los riesgos corridos al haber invertido cierto capital) y el resto se distribuye entre millones de personas en los precios de mercado de los productos que han adquirido.

¿Somos ricos? Debemos asomarnos y preguntarle a nuestro corazón. Se es rico o pobre según la clase de personas que somos, no según lo que tenemos.