MÁS TRABAJO, MÁS OCUPACIÓN

MÁS TRABAJO,  MÁS OCUPACIÓN

Por

Mario Góngora H.

Acaba de pasar el “día del trabajo”, y no trabajamos. No trabajar y ganar más, eso parecemos querer casi todos.

Sin embargo, si nos mantenemos  siempre ocupados en tareas que encontramos satisfactorias, no encontraremos tiempo ni para apurarnos ni para estresarnos. Cuando nuestro trabajo no nos hace darle menos importancia a las llamadas “penas de la vida”, es que estamos mezclando cinco horas de aburrimiento y fastidio con tres horas de trabajo efectivo.  Tres horas de productividad no pueden  llenar cinco de flojera o disgusto.

El que pierde el interés en el trabajo, ha dejado de crecer, de avanzar mental  y emocionalmente,  pues no existe mejor lugar para mostrarle a los demás y a nosotros mismos, que el trabajo que desempeñamos diariamente nos gratifica y aumenta nuestra auto estima.

El trabajo viene siendo un campo inagotable de posibilidades para aprender cosas nuevas, conocer más personas, y obtener éxitos a diario. La mejor recompensa que nos ofrece nuestro trabajo es convertirlo en algo que hace de nuestra vida, toda una aventura llena de detalles interesantes.

Prosperaremos personal, y emocionalmente solo en proporción a lo que aprendamos  a dignificar nuestras ocupaciones, nuestro trabajo, según pongamos nuestra inteligencia y habilidades en las tareas ordinarias de la vida. Creceremos en todos los sentidos al elevarnos en las cosas que encontramos placer en ejecutar, no en lo que tenemos que hacer  por la fuerza.

Muchas veces no caemos en cuenta que la calidad de nuestro trabajo juega un papel importante en la calidad de nuestra vida. Si la calidad de nuestro trabajo es inferior, así también será nuestro carácter y así lo serán también nuestros ideales.

El trabajo es el verdadero educador, porque nos pone en contacto con las cosas tal como son. La vida no tolera ilusiones. Todos necesitamos saber y conocer lo que tenemos en nuestro espíritu, lo que  tenemos en las manos para encontrarles alguna utilidad.

Pienso que debemos considerar nuestro trabajo como nuestro mejor amigo, pues a través de él, tenemos lo necesario para nosotros, para la familia y lo menos que podemos hacer a cambio, es respetarlo y amarlo.  Es como un huerto en que la atención y el cuidado lo hacen florecer y dar fruto

Toda persona que alcanza algún éxito normalmente lo hace porque ama su trabajo, porque le dedica todo su entusiasmo, concentrando el él, todas sus energías mentales y físicas.

Protestar porque trabajamos, es el camino directo  al fracaso.