HACIENDO COMO QUE HACEMOS

HACIENDO COMO QUE HACEMOS
Por
Mario Góngora H.

Si hacemos como que hacemos todo el tiempo, siempre perderemos. La única forma de poder lograr nuestros objetivos es trabajando, o tomando la opción de algunos, incorporándonos al medio político, donde regularmente hacemos como que hacemos para la ciudadanía, y hacemos haciendo para la riqueza personal.

Si somos industriales o comerciantes, podemos luchar contra la competencia, pero hablando de un país, un estado o un municipio es casi imposible luchar contra la apatía general, donde muchos solo ven utilidad de hacer algo y participar, si una acción va a repercutir en obtener más poder o más dinero.

El progreso nacional se da en proporción al bienestar general, a las oportunidades para todos, a la equidad. Si nuestro esfuerzo está bien dirigido, los resultados se verán en la vida diaria. No son tan importantes las formas de construcción en el diseño de una obra, sino los materiales de construcción que se usan.

Por algún tiempo hemos sabido que muchos hacen como que hacen, pero la experiencia del mundo no se inicia con nosotros, por lo que tenemos que saber que han hecho los que nos han precedido. Ni la ciencia, ni la filosofía, ni la política deben ni por un instante olvidar el pasado, cosa que hemos venido haciendo al seguir poniendo a uno de los grupos más corruptos en la historia de la humanidad para gobernarnos, con una frecuencia sorprendente.

Seguimos estando llenos de leyes que los gobernantes y políticos violan en su propio provecho, olvidando que el principio fundamental de la prosperidad es la integridad. Los encargados de repartir y ejercer la justicia, no deben convertirse literalmente en tiranos. Muchos ciudadanos tienen que estar pensando, en vez de en su trabajo, en las injusticias de las que son víctimas.

La mejor muestra de buena fe que nos pueden dar los gobernantes es reconocerles a los gobernados, los mismos derechos que ellos creen tener.

Napoléon mencionó en alguna ocasión que solo puede guiarse a un pueblo cuando se pone ante sus ojos un porvenir. Y un buen gobernante no solamente es quien vende esperanzas, sino el que provoca que se vuelvan realidad.

Hacer haciendo, representa enriquecer a los ciudadanos, no llenando de humo con promesas y regalos ocasionales su cabeza, sino logrando que tengan paz en su espíritu. En realidad, solo ama mejor a la patria quien trabaja por hacerla mejor. Y en verdad podemos afirmar que para levantar al país, todavía no somos aún, la clase de personas que deberíamos ser.

Donde el ciudadano produce y la justicia protege, el bienestar surge invariablemente.