PEREZA Y DINERO

Por
Mario Góngora H.

Aunque normalmente queremos trabajar menos y ganar más, las horas trabajadas rara vez nos perjudican. Lo realmente nocivo es lo que sigue después del trabajo, como el despilfarro en alcohol, “estimulantes”, tabaco, y pasatiempos caros. Es obvio que todos necesitamos cierta distracción, lo malo es abusar de la diversión, pues generalmente nos puede dejar en la pobreza.

Muchos nos podemos quejar de que tenemos mala suerte, pero realmente nos estamos refiriendo a la pereza o al despilfarro, al gasto excesivo; donde nuestros gastos exceden nuestras ganancias. La verdad es que las oportunidades del futuro se basan en el mérito de nuestro trabajo de hoy.

Ricos y pobres debemos trabajar. Es imposible afirmar, como la hace la izquierda, que la solución está en quitarle los bienes a los ricos para dárselos a los pobres. No es la falta de trabajo lo que es el problema, sino la holgazanería, la cual está formando parte de nuestra cultura y con la cual jamás pasaremos a ser un país del primer mundo. La vida se torna agradable cuando podemos contribuir a mejorar la sociedad, lo cual se logra únicamente trabajando con esmero. Lo bueno del dinero es que tenemos que trabajar para ganarlo, aunque como vemos y escuchamos a diario, más y más personas se lo roban a los que sí han trabajado. Otros lo generan a costa de la degradación de la sociedad. El dinero honrado no puede obtenerse sin trabajo. Antes de distribuir tenemos que producir.

Con frecuencia nuestra mente se debate entre lo que creemos que debemos ganar y lo que en realidad ganamos. La diferencia debe ser resuelta por el trabajo y nuestro empeño en el mismo. Es una falacia eso de que “a cada quien según sus necesidades”. Lo que es una necesidad para uno, es un exceso para otro. Una persona puede necesitar mil pesos diarios y sin embargo, ser incapaz de generar más de un peso al día.

Si alguien quiere realizar sus ambiciones, debe evitar el ponerse a medir el tiempo o lo pesado de su trabajo. Ponerle peros a todo trabajo o actividad, solo tiene un significado: pereza. Cuando trabajamos a medias, ganamos a medias.

Las consecuencias de trabajar con dedicación, calidad, constancia e intensidad, no tiene precio en pesos y centavos. Nos da satisfacción, reputación, fuerza interna y carácter.

El por qué trabajamos, difiere de persona a persona. El político moderno trabaja por el poder y el dinero y en muy raras ocasiones, por el bien de los demás. El artista pude hacerlo por la fama, o por la gran satisfacción de ver su trabajo bien realizado. Otros más lo hacen solo para no morirse de hambre. Pero lo peor es solamente trabajar para salir del paso.

Si procuramos mantenernos tan ocupados en lo que nos gusta hacer, que no tengamos tiempo casi de nada, tampoco tendremos tiempo de preocuparnos demás, ni tiempo de enfermarnos, ni tiempo de pensar en las penas de la vida. La suerte elude al perezoso y parece favorecer al trabajador productivo y orgulloso de lo de que hace.