QUEJAS

Por
Mario Góngora H.

Podemos afirmar que todos tenemos motivos para quejarnos, y que quejarse es tan natural como lo es para las gallinas cacaraquear en su gallinero.

Obviamente nuestras principales quejas se orientan hacia la ineptitud de los diferentes niveles de gobierno y su falta de interés en la población en general, así como su favoritismo para el hampa organizada y desorganizada. Estas sí son quejas justificadas, necesarias y obligatorias por parte de las ciudadanía.

Sin embargo, en el mundo todavía existen muchas cosas agradables que nos deben convencer que podemos estar contentos con nuestras vidas. Y de no hacer el esfuerzo para ver todo lo positivo que nos queda, nuestras vidas podrán ser tan desagradables en un palacio lo mismo que en la cárcel. Lo que hay de agradable en la vida, solo lo disfrutaremos si en nosotros existe también algo agradable.

Tristezas y alegrías son parte de nuestra naturaleza, y la felicidad constantemente nos intenta seducir, aunque no todos la puedan percibir. Aún un corazón destrozado puede sanar si hay quien lo pueda unir. Y si somos atentos a lo que el mundo nos ofrece, descubrimos que felicidad está mucho mejor distribuida que la riqueza. Es esencial concluir que no es la carga de la vida lo que nos agobia, sino más bien el modo de llevarla a cuestas.

Al escuchar muchas de las quejas en los últimos días, nos hace pensar que para muchos la vida actual es como una enfermedad sin cura, de la que hay que liberarse lo más pronto posible.

Si nos analizamos detenidamente y con honestidad, no necesitamos grandes bienes ni grandes sumas de dinero para vivir agradablemente. Es realmente importante y gratificante descubrir que viviendo con más sencillez, nuestra comodidad se incrementa. Las necesidades pueden ser simplificadas siempre y cuando se obtenga un sentido real de lo bueno y de lo malo. La felicidad es una decisión personal que no depende ni del dinero, ni de la fama ni del poder. Solo en el corazón humano puede florecer la felicidad, y un corazón feliz no se queja de todo a su alrededor.

Si alguien espera tener suficiente dinero para ser feliz, jamás tendrá lo suficiente. La felicidad bien podrá en un buen hábito, viviendo con frecuencia esos momentos felices de ayer, en nuestra mente en el presente.

Algunos todavía se quejan de no tener todos los placeres de la vida a disposición. Los buenos placeres son aquellos que pagamos anticipadamente, mientras que los falsos, son los que pagamos después de tenerlos….