CONFIANZA Y CONVICCIÓN

Por
Mario Góngora H.

No cabe duda que para poder terminar lo que iniciamos necesitamos una buena dosis de fe. La mayoría de las cosas que han beneficiado a la humanidad se deben a todos aquellos que tuvieron la suficiente fe para terminarlas.

La “realidad” es quizá lo único verdadero en este mundo, sin embargo, tenemos que tener cuidado de no excluir ciertas cosas solo porque no las podemos probar o explicar. Lo probado o explicado científicamente a la fecha, es solo una pequeñísima fracción en la imaginación de Dios. La ciencia exacta es solo una aproximación a la realidad, y aún así, por ejemplo, le es imposible explicar matemáticamente el dolor que se produce por la pérdida de un ser querido.

Si pretendemos ser felices únicamente por las cosas explicables o que entendemos, nunca encontraremos dicha felicidad. Sin embargo, podemos derivar un gran placer, paz, tranquilidad y esperanza de muchas cosas que podemos sentir sin siquiera comprenderlas.

Si nos redujéramos únicamente a las cosas que comprendiéramos, nunca nos encontraríamos a nosotros mismos. Sin embargo, sabemos que podemos hallar gran estímulo en muchas cosas incomprensibles.

Existen valores que no pueden ser expresados en términos científicos ni materiales, que de hecho son fuente de entera satisfacción en lo más profundo de nuestro espíritu, como son el cariño, el honor, la conciencia, un carácter apacible, y el amor.

Es común darnos cuenta que es cuando nos olvidamos si quiera un poco de lo material, nos volvemos prácticamente invulnerables.

Sin confianza y convicción en nuestros ideales, nos volvemos más infelices mientras más vemos pasar la vida a paso acelerado frente a nosotros. De hecho nos parece que vamos perdiendo algo día con día. Que descendemos en lugar de subir. Es cuando volvemos la vista al pasado porque el futuro nos da temor.

La confianza en sí misma produce convicción y la convicción es el convencimiento que se tiene sobre algo. Quienes tienen una convicción, poseen razones o creencias que les permiten sostener un pensamiento, o una acción.
La confianza y la convicción nos otorgan el elemento básico del éxito: el entusiasmo; que si es por cosa noble, transforma nuestra vida y dos da una nueva personalidad.