Por Mario Góngora H.
Aquellos que están obsesionados con deseos de cosas materiales, se encontrarán en serios problemas cuando las pierdan o les sean robadas. Las posesiones terminan finalmente siendo dueñas de nosotros. Si nos convertimos en personas con necesidades mínimas seremos más felices…”Entre menos tengo, menos necesito” se convierte en una realidad. Necesitamos aprender a diferenciar lo que queremos y lo que realmente necesitamos.
Ayudar a los demás. Esto es obligatorio por las siguientes razones: Una vez que se ayuda a alguien, dicha persona se sentirá comprometida a ayudar a otros y así sucesivamente. Además crecemos de muchas formas al ayudar a otros y nos puede cambiar como menos lo esperamos. Nuestra relación con los demás se mejora drásticamente. Es lo más satisfactorio que un ser humano puede hacer en este planeta. Todo lo que damos se regresa. Porque en este mundo hay muchas más personas que uno mismo, no solo debemos pensar en nosotros. Se trata de liberar el egoísmo.
Perdonar. En esto, los seres humanos normalmente fallamos enormemente. Los resentimientos solo nos proporcionan más sufrimiento y traen miseria a nuestro espíritu además de dañar las relaciones y la salud severamente. Si cada uno de nosotros comete errores, ¿por qué no disculpar a la persona que tenemos enfrente? Mantenerse enojado es muy desagradable, mientras que perdonar nos brinda una sensación que podemos catalogar de refrescante para la mente y para el alma, y además, sana las heridas de una relación.
Escoger bien al los amigos. Uno puede verse muy beneficiado o perjudicado por los que consideramos amigos, por lo que tenemos que escogerlos con sabiduría. Debemos elegir aquellos cuya vida tenga un destino similar al nuestro en cuanto a honradez y trabajo.
“Dime con quien andas y te diré quien eres….”
El amor es otro requisito en la vida . Si en verdad se pretende dominar la vida, debemos dejar que en cada una de nuestras acciones exista el amor. Amar la familia, a los amigos, y demás personas, es una buena forma de convertirse en auténticos líderes. Es la forma de lograr el cambio en los demás. En un mundo lleno de odio, el dar amor hará toda la diferencia.
Nuestro tiempo en este mundo es limitado, no lo desperdiciemos tratando de vivir la vida de alguien más, ni en acción ni en pensamiento. Todos tenemos que evitar que las opiniones de los demás apaguen nuestra propia voz interna. Y lo más importante, necesitamos el valor de seguir lo que nuestro corazón e intuición nos dicten, pues ellos ya saben lo que será de nosotros en el futuro.
Bryan Dyson, ex Presidente de Coca Cola recomendó en alguna ocasión, que debemos imaginar la vida como un juego en el que se están malabareando cinco pelotas en el aire, que son el trabajo, la familia, la salud, los amigos y la vida espiritual. El trabajo es como una pelota de hule, si se deja caer rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas, la familia , la salud, los amigos y el espíritu son frágiles, como de cristal. Si se deja caer una de estas, irrevocablemente saldrá dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo. Debemos esforzarnos por conseguir y cuidar lo más valioso.
