CULTURA

Por Mario Góngora H.

La palabra cultura se ha utilizado de diferentes formas a través de los años, pero nos referimos a todo aquello que tiene que ver con la filosofía, la ciencia, el arte, la religión, la economía, la política, los aspectos jurídicos, los aspectos sociales, la historia, etc. El hombre culto se caracteriza por haber desarrollado en plenitud, algunas de estas áreas. A mayor conocimiento de todas, mayor su cultura. Nadie se convierte en persona culta espontáneamente. Tenemos que estudiar y vivir muchas experiencias para serlo.

Y para que la educación cree personas cultas, primero tiene que participar en el desarrollo del carácter del individuo y luego en la generación del deseo de aprender, sin dejar de hacerlo nunca.

La educación no se adquiere con el hecho de acudir al maestro para recibir el aprendizaje. Quizá el primer requisito es convertirse uno mismo en su propio educador, pues el individuo solo llegará a ser culto a través del desarrollo de sí mismo. La experiencia personal es la que más contribuye a hacernos cultos.

Normalmente se le llama hombre educado al que ha pasado por una o varias universidades, sin embargo abundan las personas que sin haber pasado por alguna institución de educación profesional, nos sorprenden por sus conocimientos de muchas áreas, por la profundidad de sus pensamientos. Desde cualquier punto de vista, son hombres educados y cultos. Estrictamente hablando ningún hombre que se haya mejorado a sí mismo y que haya contribuido al mejoramiento de los demás, puede ser considerado como inculto.

Quizá debamos agregar a la definición de “persona culta” que el serlo, es tener conciencia; saber pensar y sentir; es cumplir con nuestros deberes para con nosotros mismos y para con los demás. Y para ser cultos, más que los libros, para desarrollar nuestro carácter, está la asociación con otras personas mejores que nosotros. Lo que ahora llamamos “modelado”. Más que la intelectualidad, lo que necesitamos es la nobleza moral. Y así, la influencia personal de un maestro es una de las fuerzas morales que principalmente debemos aprovechar, pues su influencia depende de lo que dicho maestro haga y de lo que diga, así como de su congruencia con lo que realmente es.

Los bajos niveles educativos con los que hemos sido juzgados internacionalmente no se deben a la mala calidad de los alumnos, sino que los fracasos deben ser atribuidos principalmente a los maestros, cuando le dan más prioridad al sindicato, al dinero, a la flojera y a su partido político. A cuando dejan de ser un buen ejemplo para sus alumnos.
En estos tiempos es muy popular “educar” a los jóvenes en el odio entre clases sociales.

La educación y la cultura nos sirven para encontrar lo que podemos hacer y hacerlo bien.

La cultura prepara al hombre para los deberes, los privilegios y las responsabilidades de la vida. Las materias básicas en las escuelas no nos preparan para eso. Sabremos que somos una nación culta cuando sepamos despertar en cada uno de los mexicanos sus facultades, enseñarle a bastarse a sí mismo, a formar su carácter y a darle vida espiritual