Por
Mario Góngora H.
Es interesante cómo el hombre viene al mundo sin su consentimiento, y cuando le toca dejarlo, normalmente es en contra de su voluntad. Y durante el transcurso del arribo y la partida, recibimos lo que para unos son golpes y fracasos y para otros experiencias y enseñanzas.
Si hemos tratado de llevar una vida con cierta disciplina, lo recibido normalmente lo merecemos, ya sea bueno o malo, poco o mucho. Y lo que es cierto es que es mejor recordar lo bueno que lo malo.
Es casi seguro que hemos desperdiciado muchas de las oportunidades que hemos tenido. Casi todos hemos logrado mejorar la vida poco a poco y hemos aprendido a reconocer que si existen pobres oprimidos, lo son por los que están en el poder y no por sus vecinos como la izquierda pretende hacernos creer.
En base a su voluntad, el ser humano forma parte de la formación de su carácter; es la que forja su futuro, determina su conducta, decide sobre su cultura; escoge a su amigos, a qué se va a dedicar, en lo que va a creer. Construye su propio destino.
Con voluntad, cuando el ser humano sigue su plan con perseverancia, ya no es cuestión de suerte si lo logra o no. El éxito no se deriva ni del talento ni de la educación que hemos tenido, sino de la voluntad y la perseverancia. Y todavía más importante que el dinero, la fama y el poder, están el carácter y una autodisciplina que nos permita mantenernos con buena salud.
La voluntad nos permite hacer todo aquello que los demás dicen que no se puede hacer. Cada vez que alguien nos sentencie al fracaso porque aquello “no se puede hacer”, necesitamos analizar si esto es cierto o no, pues todo mundo tiene las limitaciones de sus propios paradigmas.
El mundo no es compasivo. Nos trata igual a todos. Pero es primeramente complaciente para los que tienen iniciativa, perseverancia y la voluntad para hacer las cosas bien.
Alguna vez comenté con que en cada hombre existen dos personas, la que somos y la que deberíamos ser. En ocasiones podemos sentir o ver la presencia de otro yo, dentro de nosotros mismos. Encontramos cierta compañía con quien dialogamos; nos preguntamos y nos contestamos. En ocasiones ese “otro” nos hace reclamarnos e inclusive insultarnos sobre todo cuando cometemos algún simple error.
“La voluntad es la capacidad de los seres humanos que nos mueve a hacer cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades, los contratiempos y los estados de ánimo.”
