OPTIMISTAS

Por Mario Góngora H.

El optimismo puede definirse como “una característica disposicional de personalidad que media entre los acontecimientos externos y la interpretación personal de los mismos”. Es la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia , descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir. Significa entonces, tener una fuerte expectativa de que en general, las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones.

El optimismo no solo es un elemento indispensable del éxito, sino algo básico para realizar toda empresa o gesta importante. Podemos decir que es vital para nuestra existencia.

El trabajo y el conocimiento son muy importantes en la realización de nuestros proyectos o nuestros planes, pero tienen poco valor si está ausente el optimismo, pues de él, se derivan la constancia y la perseverancia.

Hace tiempo escuché una cita que decía “La mejor ciencia es la de saber cómo sacar el sol y la alegría de un día nublado y triste”, y la forma de hacerlo es a través del optimismo. El gusto por la vida, por el trabajo y por todo lo que existe.

Me he preguntado muchas veces referente a esta etapa de violencia, egoísmo y codicia por la que estamos pasando, si ¿no será posible que si todos estos males estén creciendo, que también lo estén haciendo la virtud y todo aquello que es bueno? La historia del mundo nos dice, salvo muy pocas excepciones, que normalmente en cada época ha habido mayores adelantos que en la anterior. Cuando pensamos que estamos cayendo, ¿será que lo hacemos hacia arriba? Por fuerza histórica, algo bueno seguirá todo esto que interpretamos como un caos. Sin lugar a dudas que el mundo del mañana será mejor lugar para vivir de lo que es hoy. En realidad no está sujeto a dudas; el presente, aún como lo vemos y lo sentimos hoy, es una gran esperanza y vamos hacia arriba.

Sin ser conformistas, recibiremos más a medida que sepamos agradecer lo que recibimos, y más aún, cuando logremos un verdadero desapego a nuestras posesiones actuales.

Nadie logrará realizar grandes empresas o cosas extraordinarias, si no posee los estados de ánimo del entusiasta, del optimista. Lo que auténticamente anima más a una persona, no son las cosas ya hechas o probadas, sino la mera posibilidad de lograr otras aún mejores. Nos mueve mas el crecimiento, las grandes posibilidades, que las pequeñas certidumbres. De nada le vale a un hombre tener mil buenos proyectos, así como todos los deseos del mundo, pero se le pasa la vida sin ponerlos en práctica.

El optimismo no es una cosa pasiva, no es meramente esperar a que sucedan las cosas, es entregarnos a la acción con toda la pasión y entusiasmo del mundo. No basta entregarnos solo en parte.