AUTO CONTROL

Por
Mario Góngora H.

Una persona será tan buena como se haga a sí misma, pero el serlo no necesariamente es hereditario. El ambiente y el medio en que se desenvuelve un individuo tiene mucho más que ver con las acciones propias que con los genes.

Para ser cuerdos y con experiencia, uno necesita ser valpuleado por la vida. Unos más, otros menos, según la tenacidad de cada quien. En realidad, cualquier debilidad puede convertirse en fuerza por medio de una continua auto sugestión, un auto control independientemente de los años que tengamos. Quien no tiene un propósito definido, no alcanza otro fin que servir de advertencia y mal ejemplo a los demás.

Ya que normalmente los padres, en general no sabemos educar a nuestros hijos, ellos mismos, los hijos, deben darse cuenta de las ventajas que se logran teniendo una buena conducta y llevar una buena vida.

Es siempre importante que teniendo auto control, podamos dominar nuestros instintos

El auto control nos favorece para poder tener consideración para los demás. La decencia y el hábito de ser sinceros no nos llegan por naturaleza, por lo que es importante adquirir el habito de interesarnos por nuestros semejantes y hacer de esta costumbre una parte primordial de nuestra vida. Nada nos mejora tanto el carácter como olvidarse un poco de uno mismo en beneficio de alguien más.

Podemos ser inspirados para aumentar nuestro auto control si nos formamos el hábito de aprender, de leer y de estudiar por el resto de nuestras vidas. Leamos los mejores libros; los más actualizados, además de los clásicos, sobre todo, los relacionados con los principales filósofos occidentales, sin olvidar los orientales. Quizá estos últimos nos den más herramientas para incursionar dentro de nosotros mismos. Estudiemos de la naturaleza en el libro abierto que de por sí nos otorga, así como del universo, de los nuevos descubrimientos de toda índole, de la física cuántica y su influencia en romper viejos paradigmas.

La realidad es que los buenos hábitos, si los desarrollamos, son tan difíciles de romper como cualquier mal hábito. Una vez teniéndolo, tenemos que seguirlo cultivando y ejercitando.

Una vez que comprendemos el orden de las cosas y como funcionan, descubriremos que controlando el pensamiento, de donde se deriva la emoción y luego el sentimiento (el efecto Isaías), descubriremos que podemos cambiar casi cualquier cosa a través de los sentimientos, sobre todo vencer los temores infundados que nos afligen; las fobias relativas a la salud, a los negocios y a la familia lo cual normalmente nos disminuye la capacidad para las grandes empresas.

El éxito y el mérito de una persona no se juzgan por las buenas cualidades que tenga, sino por el uso que hace de tales cualidades.