Por
Mario Góngora H.
El capital es mucho más que el simple dinero. Es también una forma de visión, de principios, de valores, de entrega y devoción por los planes bien pensados y bien ejecutados, y usado luego en empresas que beneficien no solo a sus dueños, sino a la comunidad en general.
El que genera un día de trabajo, ayuda a la nación. Es mucho más a que un gobernador regale un pollo. Y por consiguiente todo negocio bien manejado es un beneficio público. Su propósito debe ser que, a medida que el negocio progresa, todos sus trabajadores progresen con él. Se formaron con poco dinero, grandes aspiraciones, muchas ideas y un trabajo incesante. Son resultado de los esfuerzos pasados y de los nuevos planes y ambiciones.
El dueño del capital debe tener cuidado de no exagerar el valor de lo que no tiene. Siempre la falta más al que desea más.
El arte de hacer dinero limpio parece sencillo, pero no es tan fácil. Requiere el trabajar duro, aprovechar toda oportunidad que se presente; economizar y evitar las deudas.
Cuando una persona cree que el dinero todo lo puede es porque no lo tiene….o porque lo ha robado; o ha estafado y engañado al pueblo. En cierto modo la pobreza existe no solo por los corruptos y ladrones del gobierno, sino también para castigar al flojo y estimular al industrioso.
En estos tiempos en que existen muchos ‘negocios’ fáciles y rápidos, el trabajar y ahorrar no es denigrante, sino al contrario, es una virtud. Sería una bendición que los haraganes que buscan el voto, los que ya ocupan algún puesto importante y los que quieren repartir lo que no es suyo, se dedicaran a trabajar, y con ese dinero establecieran toda clase de industrias y desarrollaran el cultivo de las tierras, cosa que nuestros gobiernos nunca han logrado porque se han dedicado a despilfarrar y embolsarse lo destinado al crecimiento útil y real.
No es el capital, sino el amor inmoderado a él lo que causa casi todos nuestros males. Visto como debe ser, el capital en sí, es una fuerza de beneficio de la humanidad.
Es interesante platicar con los que se dedican a hacer dinero. Fuera de las lujosas casas y autos, pocos pueden explicar satisfactoriamente para qué lo quieren. Lo ganan solo por ganarlo, lo guardan para pensar que tienen más que otros y como ellos dicen, ´para morir ricos´. El acumular dinero solo es bueno si nos sirve para acumular más vida propia y de la sociedad. No existe pobreza peor, que la riqueza que no se sabe utilizar.
Conociendo algunas personas que se convirtieron en ricos de súbito, se da uno cuenta que de pronto pierden la estima de vecinos, creando envidias y críticas. Y cómo, a la llegada del dinero, la felicidad huye de su hogar. Sus cónyuges se la pasan gastando y viajando, sus hijos se convierten en adictos. Sus nuevos amigos solo quieren gastar lo que no es de ellos.
Es una rara cualidad la de saber emplear y gastar bien el dinero.
