Por
Mario Góngora H.
Solo los que no sueñan y no tienen ideales son dignos de compasión. Los sueños son la realidad de la vida y lo que vemos a diario es el intento de convertir lo sueños en cosas tangibles. Cada obra de arte, cada máquina, cada poema, cada libro, cada edificio no son más que el reflejo de los sueños de algunos hombres.
Es importante aferrarnos a nuestros sueños, lo que ambicionamos hacer, pues son algo sagrado dentro de nosotros mismos. El hombre no intentaría hacer algo que otros no hubieran hecho si no tuvieran alma.
Cuando platicamos sobre nuestros sueños siempre habrá alguien que asegure que no los podremos realizar, pero no nos dejemos sugestionar por quien asegure tal cosa, aunque parezca imposible, porque en realidad nunca sabemos con anterioridad lo que es imposible. Ya no podemos pensar que es imposible viajar a otros planetas. Nuevos inventos y descubrimientos nos sorprenden literalmente a diario. Cada vez que intentamos lo ‘imposible’, es seguro que lograremos ‘lo mejor posible’. Lo importante es intentar algo y ponerle todo nuestro esfuerzo.
En el campo encontramos miles de flores y no pasa nada si se quedan ahí o si alguien las corta. Lo importante es que florezcan donde quiera que estén. La mente humana está diseñada para florecer y dar frutos igualmente, haya o no quien recoja dichos frutos.
Si no intentamos realizar nuestros sueños poniendo esfuerzo en ello, no es posible esperar que se realice, pero nunca es tarde para comprender que si bien es cierto que el mundo está lleno de obstáculos, más cierto aún es que en vencerlos está una enorme satisfacción.
El esfuerzo para conseguir nuestros sueños nos permite no desalentarnos, y nunca perder la fe en nosotros mismos. Y esta fe es una de las mayores necesidades de las personas. Y si no estamos atentos a esos momentos y pensamientos que nos traen la falta de confianza y de ánimo, fácilmente seremos arrastrados a la falta de confianza y de valor.
Con esfuerzo y dedicación se cumplen los sueños, pues nada será más difícil de superar que una actitud conformista.
Si no intentamos realizar lo que deseamos ver realizado,¿cómo podemos esperar que sea un hecho? El hombre consigue lo que honradamente se propone. “Una cosa hecha hoy, vale por dos hechas mañana”.
La persona que no tiene ideales, que no sueña no tiene esperanzas en esta vida. Tenemos que convertir nuestros sueños en formas tangibles.
Los sueños, los deseos y el esfuerzo, son la clave de la innovación
