Por
Mario Góngora H.
Algunos podrán pensar que el destino ya está escrito y que no lo podremos cambiar a pesar de nuestros esfuerzos. Pero si somos dueños de nuestro propio destino, significa que este será lo que queramos que sea. Lo único que no podemos planificar es la muerte, salvo claro está, si pensamos en un suicidio,
Estemos tranquilos, no dejemos que las circunstancias adversas destruyan nuestro espíritu. Las adversidades más bien son nuestra principal fuente de éxito, si así lo decidimos. Todas las dificultades y problemas que tenemos son solamente pruebas que recibimos y no están diseñadas para destruirnos. Tomemos en cuenta que la desesperación, la falta de confianza en nosotros mismos y nuestra negatividad son el origen de lo que vemos o sentimos como imposible.
La vida no se nos dio para llevar el corazón vestido de negro ni para pensar que estamos en un “valle de lágrimas”, sino para gozarla, buscando el bien propio sin olvidar el ajeno.
Existen voluntades que solo lo son de nombre: la energía es la voluntad en acción.
La mayor parte de nuestras dificultades son en realidad pequeñas tempestades en un vaso de agua, las cuales podemos aplacarlas con un poco de sentido común, con objetividad y criterio. Desafortunadamente muchos buscan solamente la diversión, lo fácil y lo gratis.
Vencer dificultades en realidad, no es cosa de otro mundo. Si algo no es posible en la tierra, es solamente que todo en esta vida, sea dulzura y diversión.
Siendo observadores, encontramos que en general la vida tiene muchos caminos, la mayoría parecen ser cuesta abajo, algunos siendo verdaderos despeñaderos. Otros son más nivelados, pero independientemente de la pendiente que tengan, en todos corremos el riesgo de ir a dar al fracaso. Pero simultáneamente, existen infinidad de escalones y escaleras para elevarnos en este mundo. Pero el camino hacia arriba nunca es de un solo brinco. Es escalón por escalón que se puede lograr avanzar.
Con frecuencia, se necesita mucho valor para elegir el camino que nos llevará al destino que hemos elegido. También energía, constancia, tenacidad y la confianza que podemos lograr lo que pensamos.
Uno de los elementos clave para vencer la adversidad es tener la habilidad de evitar apurarnos en exceso por las cosas. Esto debilita nuestra voluntad, nos perturba emocionalmente, altera nuestra fuerza mental y nos resta concentración. Nuestro estrés rara vez se basa en cosas reales; se basa en demonios imaginarios que parecen ser verdaderos si les mostramos miedo, pero que huyen despavoridos cuando ven que no nos causan temor alguno.
Toda persona puede realizar sus aspiraciones si tiene confianza en su poder y nunca se detiene a pensar en el fracaso.
