LA DECEPCIÓN Y LA IMAGEN
Por Mario Góngora H.
“Es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez.” (Descartes))
Algunos definen la decepción como “un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Se forma en unir dos emociones primarias, la sorpresa y la pena. La decepción, si perdura, es un desencadenante para la frustración y más adelante, la depresión. Similar al arrepentimiento, se diferencian en que el sentimiento de arrepentimiento se enfoca básicamente en fallas en elecciones personales mientras que el de decepción se enfoca más en la insatisfacción proveniente del aspecto externo. Es una fuente de estrés psicológico”.
Algo típico es que al decepcionado por una traición, por un engaño o alguna infidelidad , ya no le importa ir sucio y mal vestido, y pronto empieza a descuidar su negocio, sus relaciones, sus modales y también en algunos casos su moralidad.
El deterioro de nuestro carácter, de nuestro estado de ánimo, se inicia normalmente con el deterioro del cuerpo, de nuestro estado físico. El efecto que nuestra vestimenta y nuestra apariencia en general tiene en nosotros es tan importante como como el efecto que tiene en los demás.
Quizá sea difícil definir la psicología del vestir, pero es seguro que existe alguna conexión entre cómo vestimos y nuestro propio respeto. Entre la confianza en nosotros mismos y nuestro éxito material y personal. En realidad, creo que todos hemos notado que nuestras facultades se multiplican y se intensifican al tener la conciencia de que nuestra apariencia personal es la correcta.
Quien asume un cuidado razonable en su apariencia personal, por lo general la toma también en cosas de mayor importancia. Es notable como la mera apariencia de prosperidad tiene una gran influencia en que podamos obtener, desde mejor trato hasta mejores ventas si nos dedicamos a ello. Es un factor esencial para parecer y ser próspero. Una apariencia presentable, de inicio, no decepciona a nadie y hace que mejoren nuestras circunstancias.
Es prudente mencionar que nuestra mera apariencia solo abre las puertas a la prosperidad, pero para evitar decepcionar a alguien y ser exitosos, necesitamos equilibrar nuestras actitudes reflejadas en entusiasmo, en un buen estado físico y sobre todo en un comportamiento y acciones congruentes con nuestra palabra.
Con frecuencia podemos decepcionar a alguien con nuestra presentación personal, pues no basta que tengamos buenas referencias. Hay que ver y escuchar a la persona. Si nos respetamos a nosotros mismos en todo momento lo reflejaremos ante los demás. Pero el vestir bien no lo es todo
Se afirma que “la decepción tiene la ventaja de aclarar el panorama de quien te rodea”, lo cual es cierto. Nos formamos una imagen de una persona, y cuando sufrimos su traición queda como una hoja de papel arrugada, que por más que la planchemos, ya nunca queda igual.
