AYÚDATE A TI MISMO

AYÚDATE A TÍ MISMO

Por

Mario Góngora H.

Nada jamás, volverá al hombre permanentemente próspero y respetado sino sus propias cualidades derivadas de sus talentos y su esfuerzo ‘neoliberal’.

Los hombres, siendo diferentes, tienen diferentes talentos. Es imposible homogenizarlos, como pretendía Marx, ni como prende ahora la ‘cuarta transformación’ Llegar cada individuo al máximo de su capacidad es el verdadero objetivo y eso para nada lo ofrecen Morena y sus zánganos.

Desde hace siglos, la caridad representada en la filantropía y la empatía, ha luchado por ayudar y levantar al hombre inferior económicamente, pero éste ha seguido en su  lugar mientras no se ha ayudado a sí mismo. Nada jamás, volverá al hombre permanentemente próspero y respetado sino sus propias cualidades derivadas de sus talentos y su esfuerzo ‘neoliberal’ .

En el mundo de antes y el actual, rara vez dejaremos de encontrar el lugar que nos merecemos por nuestro trabajo, nuestra ambición, nuestra lealtad, nuestro ánimo, nuestra perseverancia y nuestra congruencia.

El pasado, se dice, ni Dios lo cambia. Pero el futuro, el provenir, depende de la voluntad y la tenacidad del hombre no por un gobierno que lo único que quiere es asegurar votos, no ayudar al pueblo. En este mundo no estamos como una mera finalidad, sino como una gran posibilidad. Si una persona se abandona a sus debilidades, vicios, o promesas de ‘igualdad’ de un gobierno que quiere esclavizar a la gente, será un mero juguete del destino. Mas si es fuerte, él mismo hace las circunstancias, los acontecimientos.

Ninguna idea que prometa reformarnos a todos es enteramente segura. Pero lo que sí es seguro, es que sí podemos mejorar como personas. Ningún proyecto puede incluir a toda la humanidad como ha pretendido la izquierda mundial. El éxito colectivo por fuerza tiene que seguirse basando en las virtudes individuales. No podemos volver igualmente prósperos  a todos, así como sería  imposible hacernos saludables a todos como pretende el mentiroso de Gatell.  Todo esfuerzo pequeño rendirá pequeños resultados. Las pequeñas aspiraciones solo producen pequeñas hazañas.

El éxito depende más bien, de tener fe en nuestros proyectos e ideales. Sin éstos, nunca existirá la prosperidad. La persona que pierde sus ideales, se queda vacía en este mundo.

Los hombres somos como veleros en el mar. Uno puede ir hacia el norte y otro hacia el sur, pero ambos son impulsados por el mismo viento. Es el acomodo, el arreglo de las velas y no el viento lo que le da su rumbo. Con los hombres pasa algo semejante. Lo que decide su destino no es la suerte, sino el alma, el espíritu de cada uno.

Éxito es elevarse uno mismo, es educar la mente para las grandes ideas, el corazón para los buenos sentimientos y el alma para todo lo bello y trascendente. El único que realmente puede decir si ha alcanzado el éxito o no, es uno mismo, no la sociedad. El éxito individual consiste en conocerse uno mismo, y tener una gran paz interior. El éxito verdadero entonces, se mide por la felicidad, pero no por el ‘bienestar’ de López Obrador.