Por
Mario Góngora H.
De nada importa ser muy trabajadores y muy listos si no logramos convencer a alguien más de un trabajo, de un proyecto, de un plan, de un servicio, de un producto o de una idea.
El convencimiento no es solo cosa de saber hablar o de escribir bien, sino de tener la habilidad de transmitir nuestros pensamientos a los demás de tal forma, que podamos ejercer en ellos una influencia específica para lograr lo que favorezca a la sociedad o a nosotros mismos.
Una parte importante del convencimiento casi al cualquier nivel, es la sinceridad. Para convencer a otros de lo que sea, primero nosotros tenemos que estar convencidos; creer firmemente en nuestro argumento. No podemos vender en lo que no creemos. La sinceridad nos da autoridad, y ante una autoridad sincera y franca las personas adquieren confianza. El convencer involucra el influir en el sistema de valores de una persona. Así mismo, un vendedor venderá mejor si el cliente se siente cómodo y a gusto con él.
Para convencer en ocasiones tenemos que penetrar una armadura en la mente de las personas, pues el convencimiento es un arte y nuestro éxito depende del grado en el que poseemos y utilizamos este don. Esto es lo que hace a un líder. Es un hecho que todo mundo cede mejor al convencimiento que a la fuerza.
En ocasiones nos preguntamos cómo en ocasiones no tenemos la confianza y el entusiasmo necesarios para convencer a los demás, para nosotros salir adelante.
Mejor convence quien pone la muestra. Las órdenes respaldadas por acciones contradictorias nunca podrán generar el desempeño esperado.
La publicidad que se diseña para convencer, con frecuencia va acompañada de distorsiones de los hechos y de llamamientos a la pasión y a los prejuicios y a menudo es considerada como falsa o engañosa. Sin embargo, lo que obtenemos de la vida depende en alto grado de nuestra habilidad para convencer a otros de que piensen y se sientan como nosotros nos sentimos y pensamos.
Lo que cuenta no es el saber, sino el convencer a otros de lo que sabemos.
Debido a que las actitudes juegan un papel importante en la forma de comportarse, un cambio en ellas debería dar lugar a un cambio en nuestro comportamiento, que es lo que, en última instancia, se pretende con la persuasión, reforzando así las actitudes adecuadas en base al reforzamiento de opiniones, de personas o de ideas.
El convencimiento es la base del progreso y la prosperidad y todos irremediablemente, tenemos que convencer a alguien más de algo que es importante para nosotros.
