EXPERIENCIA

Por
Mario Góngora H.

Tener experiencia no es solamente estar concientes de aquello que nos pasa, sino lo que hacemos con aquello que nos sucede.

La experiencia es algo mental. Podemos llamarle talento, imaginación, vivencia, pero normalmente es el resultado de medir, pesar, analizar y conjuntar varios hechos que hemos vivido para luego utilizarlos en los momentos precisos, ya sea para prevenir o para actuar. Nuestras experiencias estén naturalmente condicionadas por el conjunto de nuestros propios instintos, sentimientos y emociones—de cómo reaccionamos ante los acontecimientos. Utilizada positivamente, una experiencia puede dominar al instinto.

Sin embargo, la verdadera sabiduría el hombre no está en la proporción de su experiencia, sino en su capacidad de experimentar con lo que su experiencia le ha enseñado.

Para algunos pudiera ser difícil comprender que no son los años los que necesariamente nos brindan la experiencia, sino la observación, el pensamiento, el análisis y la toma de decisiones que habremos de hacer sobre las experiencias vividas. El mero recuerdo de lo que nos ha pasado no es una experiencia que invariablemente nos pueda ser de utilidad.

Para obtener una experiencia aprovechable, no bastan el tiempo, ni la simple observación, sino también son importantes el sentido común, el trabajo intenso y la inspiración. Se hace necesaria la experimentación, lo que nos llevará a fallar con frecuencia. Creo que podríamos afirmar que la experiencia es compañera del sufrimiento, pues crecer significa sufrir. Cada paso adelante tiene su precio y hay que pagarlo. Y en esta escuela de la experiencia cada quien aprende lo suyo, para luego transmitir dicho aprendizaje para beneficio de los demás si así lo decide.

En este mundo, casi todos nuestros errores vienen de que creemos saber lo que no sabemos. Quien piensa que todo lo sabe, prepárese para un doloroso fracaso. Pero cuando un grupo une sus experiencias y las comparte para un fin específico, ningún genio sabrá mas que ellos.

La experiencia ajena no debe ser menospreciada, pues podemos empezar ahí, donde otros se quedaron, pudiendo mejorar lo que otros hicieron. Podemos aprender a modelar todo lo bueno que algunos han logrado. La experiencia es la fuente de todo avance. Así pues, dice el diccionario: “la experiencia contribuye sensiblemente a la sabiduría. Aunque se puede obtener cierto grado de sabiduría al sufrir castigo u observar a otros recibirlo, una mejor manera de adquirir sabiduría, y que además ahorra tiempo, es beneficiarse y aprender de la experiencia de los que ya son sabios, prefiriendo su compañía a la de ‘los inexpertos’ ”.

La experiencia es en parte derivada de la observación, de la percepción, y de la compañía de los que ya son personas experimentadas.

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