LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Por
Mario Góngora H.

Este es un tema tratado por casi todo mundo. Todos queremos la libertad de escribir, decir, o dibujar lo que se nos antoje. Pero no para todo debemos contar con ese “derecho”. El que envuelve en la pornografía a los niños no pretende que se escuche o se vea su punto de vista; ni instruir, sino simplemente ganar dinero, envolviendo y contaminando a menores que mentalmente no están preparados para asimilar lo que reciben.
Tampoco contempla una auténtica libertad de expresión el hablar del prójimo con suposiciones o chismes; debe hacerlo con verdades comprobables.

En política, sistemas sociales y teorías científicas debemos dejar que cada quien exprese lo que piense y lo que crea, por radicales que estas parezcan, y quien tiene miedo a someter a discusión sus ideas, obviamente se encuentra obstinado con sus pensamientos, más no con la verdad. Lo que unos no alcanzamos a ver, otros definitivamente sí lo hacen y tenemos mucho que aprender de ellos.

No debemos callar ante el poder y abuso de los poderosos, pero tampoco ante la envidia de las víctimas del populismo del siglo XXI, los pobres, motivados por político-dictadores a odiar a todo aquel que algo ha logrado en base a su esfuerzo.

Estamos en libertad de hablar y escribir para vencer ese proceso mental que se ocupa en encontrar excusas para seguir pensando como pensamos. La verdadera libertad de expresión debe estar orientada a que todos seamos capaces de cambiar nuestro modo de pensar, pero no hacia el odio y la reclamación, no hacia atraer la “represión”, sino hacia motivar a la mayor parte de la población, incluyendo gobernantes, líderes y pueblo, a regir gobierno y vida basados en los Principios Universales. De haberlo hecho así, no estaríamos en el presente abismo.

Pero la expresión no es suficiente; la acción debe seguirla para que el conflicto y el caos actual se puedan materializar en un nuevo estado de las cosas.

Debemos tener la libertad de dar a conocer en todas sus formas de comunicación, para que la presente crisis se solucione, que la gente se mejore en todos los aspectos. Sí, el cambio, lo han dicho ya muchos, debe ser personal y es urgente. Cada individuo debe iniciarlo ya.

Si todos expresamos con toda libertad ante los demás “lo que debe ser”, veremos que de todo este caos vendrán el progreso y la seguridad. Es cierto que no podemos cambiar al mundo exactamente a nuestro gusto, pero sí podemos dar lo mejor de nosotros mismos para lograr lo más posible y al menos vivir más tranquilos al decir “yo lo intenté”.

Cambiemos al mundo con lo que somos, no con lo que tenemos. Y el que pueda hablar o decir lo necesario, que lo haga. Será mas escuchado de lo que se imagina.