LO INDISPENSABLE

Por
Mario Góngora H.

De todo lo indispensable para estar contentos y felices lo esencial está en tres cosas: Estar ocupados o tener algo que hacer. Tener alguien o algo a quien amar; y la esperanza, la expectativa y confianza de poder alcanzar lo que anhelamos.

El mantenernos ocupados tiene la ventaja de que nos otorga una herencia de vida. Quien más lo hace más vive. Y lo más degradante para un ser humano es que pudiendo hacer algo, no hace nada. Es cierto que los pajarillos encuentran su sustento por doquier, pero nadie les lleva la comida al pico.

Si algunos se han ido por el camino que parece fácil: el del robo, el asalto, la extorsión y el secuestro, la mayoría tendremos que seguir adquiriendo lo necesario a través del viejo y seguro método del trabajo para poder conseguirlo.

Ni el trabajo fácil ni el rutinario nos hacen bien. No ayudan al cuerpo ni al espíritu. Aún así, es mejor tener trabajo, pues lo peor no es el hambre sino el no hacer nada. Y mientras logramos cada vez trabajar menos, gracias a logros sindicales o prestaciones, encontramos que cada vez es más difícil matar el tiempo, y el no tener nada que hacer “es la madre de todos los vicios”

Gracias a principios socialistas, ahora se le paga al trabajador no únicamente por su trabajo, sino por holgar. Reducimos las horas de trabajo y en vez de premiar el ahorro y la industria, la castigamos. Cada perezoso lo será más cada día debido a los incentivos que encuentra para trabajar cada vez menos y ganar más. Los logros actuales en nuestra sociedad le aseguran al trabajador que los patrones están obligados a darles trabajo eternamente, exista o no mercado para ello, provocando que inclusive, algunos trabajadores de pronto se encuentren dueños de lo que no pueden ni trabajar ni administrar, garantizando con ello la quiebra y la pérdida total de fuentes de trabajo, y enriqueciendo a abogados sin escrúpulos.

Nadie podrá trabajar ni bien ni contento si no está motivado para hacerlo. Se necesita amar lo que se hace y con ello tener la auténtica esperanza de lograr lo que se merece, como producto de su esfuerzo. Lo justo es que se le pague bien al que trabaje bien, y poco al que trabaje solo unas pocas horas y mal.

Existen dos cosas que acaban con las civilizaciones. Una es el ocio en exceso y el otro, el uso que se de al tiempo ocioso. La vida no es solo para los placeres aparentes adquiridos con dinero, sino para los que nos dejan la satisfacción de haber logrado algo positivo para familia y sociedad.

“El hombre está hecho para trabajar, y no condenado a hacerlo. El esfuerzo, el cansancio, las dificultades que encuentra en su camino, son consecuencias morales de un acto suyo en el amanecer del universo, pero el trabajo en sí es una necesidad del hombre porque está creado para trabajar. Ya en tiempos modernos ha habido dos teorías distintas, pero que llevadas al extremo han causado un gran daño a la humanidad. Son: “el capitalismo desbocado” con su sentido mercantilista de ver el trabajo como una mercancía humana; y “el comunismo/socialismo del siglo XXI”, esa parte del marxismo que trata de la economía sin valorar al hombre individualmente…”