EL VALOR DE LA MADRE

Por
Mario Góngora H.
Este tema ya lo he tocado en otras ocasiones, pero la situación que guarda nuestro país tiene mucho que ver con la falta de la mujer en su hogar, con sus hijos. La mayoría por necesidad, muchas otras por el pensamiento feminista de igualarse al hombre; y otras más que por simple descuido, se mantienen ausentes de la vida de sus hijos.

En ocasiones es posible conocer a un hombre cuando se sabe lo que lo rodeó en su juventud y a qué experiencias, Principios y valores estuvo expuesto. La madre es la que normalmente pasa más tiempo con sus hijos.

Por lo general, es difícil decir de quién heredó más una persona, si de su padre o de su madre en cuestiones morales e intelectuales. “Los hombres serán siempre lo que las mujeres los hagan…si por lo tanto deseaís tener hombres grandes y virtuosos, impdrimid en ellos el ánimo de las mujeres, la grandeza y la virtud” decía Rousseau. También Napoleón habló sobre el tema: “La buena o mala conducta futura de un niño depende enteramente de la madre…”.

En realidad para la mejor educación formativa de México, lo que se necesita son madres, que por mera naturaleza, la mayoría puede enseñar adecuadamente a sus hijos, por eso que caracteriza a las mujeres, como la fuerza de voluntad, la entereza, el valor y su vigor.
Aunque muchos hombres no queramos aceptarlo, la mujer nos supera en muchas más cosas que en lo que el hombre las supera a ellas.

No hay hecho más comprobado que las circunstancias que rodean la naturaleza del niño y que obran sobre ella, conservan la más perdurable influencia en su vida futura; y esas tendencias profundamente arraigadas desde la niñez tienen su origen a un lado de la cuna donde se encuentra la madre.

No puede ser de otra manera. Al inicio de la vida, el niño se encuentra totalmente en poder de su madre. ¿A quién más puede imitar tan naturalmente como a ella, quien también forma su carácter?

Los hombres dirigimos nuestro entendimiento, pero las mujeres desde el inicio de nuestra vida, dirigen nuestro corazón.

Los sacrificios que las mujeres hacen en el mundo son poco comprendidos. Las miles de noches que una madre pasa en vela, y los sacrificios que hace para dirigir por el camino del bien a un hijo son olvidados o no son tomados en cuenta, y a veces ni ellas misas se dan cuenta de su enorme contribución. Siglo tras siglo, día tras día madres desconocidas y a las que no se les agradece nada, le dan al mundo nuevos héroes, poetas, escritores, músicos, sabios e hijos trabajadores.

Los que busquen encontrar en los padres de los grandes hombres su grandeza, bien harían en buscar los talentos, los consejos y la formación otorgada por la madre.