SER FUERTES

Por

Mario Góngora H.

Si el día de hoy tenemos temores ante las próximas elecciones es porque el mañana que vemos y sentimos venir no es halagador. Nos ciega la duda, nos atormenta la sospecha y nos torturan las promesas de lograr lo imposible. “Acabaré con el hambre en la Tarahumara” dijo uno de los candidatos.

Vivimos una de las etapas más interesantes en la historia de nuestro país. México, aunque aparente lo contrario, no se derrumbará si pensamos y razonamos libremente sobre qué camino tomar. Si tenemos ánimo.

Tenemos la responsabilidad de buscar y encontrar la verdad, la cual forma las bases de la felicidad y del éxito.

Existen cosas que nunca mueren. La honradez y la verdad son algunas de ellas. Los hombres tienen una conciencia de equidad y por eso las injusticias y los abusos no pueden ser eternos. Toda fruta mala al final de cuentas se pudre y cae. Y así está sucediendo con personas y políticos que antes eran intocables y que ya empiezan a caer. Pero faltan muchos más.
Existen dos Méxicos, el que podemos medir en kilómetros cuadrados y el que percibimos en nuestro corazón o el que vemos y añoramos en nuestra imaginación. Pero hay políticos quienes también lo miden en pesos y centavos. Y los que los siguen están peor, pues se conforman con las migajas que les avientan por haber andado en las campañas con ellos. Esta la peor forma de postitución y de servilismo.

Ante todos los hechos que se avecinan por las elecciones, no debemos pensar en retroceder, pues el camino hacia atrás es mucho más largo, penoso, y difícil que el que nos falta por recorrer. Afortunadamente los jóvenes ya están reaccionando. Lo vimos en la Ibero, el Politécnico y muchas otras. Los jóvenes harán lo que nosotros no nos atrevimos a hacer. Debemos apoyarlos.

Por cada acción respaldada con la convicción, debemos estar convencidos que con cada triunfo moral que tengamos, adquiriremos una fuerza mayor a la que ya tenemos.

No debe preocuparnos lo que venga, ni si las cosas irán bien o mal. Nuestro deber es luchar siempre y ser fuertes. Fuertes para sufrir, para atrevernos, para absolutamente siempre expresar la verdad, para tener paciencia y esperar para tomar cualquier determinación; fuertes para denunciar y acusar las pifias de los gobernantes, de los que actúan en absoluta impunidad.

El que flaquea en lo más duro de la pelea nunca sale vencedor