UNA VEZ MÁS

Por
Mario Góngora H.

Habría muchas más personas famosas, exitosas y de buena fortuna en el mundo, si los que fracasan una vez, volvieran a intentar lo que tenían planeado hacer, y si cada vez le pusieran mayor esfuerzo para lograrlo.

La mayor parte de las veces no hacemos más porque no lo intentamos más veces. Es solo natural que el hombre que toma sus decisiones con el propósito de llevarlas a cabo y que persevera y tiene constancia, es prácticamente invencible.

La mayoría de nosotros hacemos intentos a medias, nos desilusionamos demasiado rápido y abandonamos nuestros proyectos. Cada dificultad que vencemos nos da nuevas armas, como la fuerza y crecimiento.

A simple vista, parece que algunas personas consiguen sin esfuerzo cuanto quieren. Pero si nos asomamos a su pasado, encontramos una historia de trabajo, energía, paciencia, perseverancia y sobre todo, sentido común e intuición, lo que les permitió conquistar su lugar. No hay duda, “el que persevera alcanza”. No es lo mismo plantar verduras y recogerlas en pocos días, que plantar árboles frutales, que darán fruto dentro de 20 años.

Debemos estar concientes que no podemos conseguir todas las cosas en el instante que las deseamos, aún ni aquellos que creen en “La Ley de la Atracción”, pero es realmente seguro que las hemos de conseguir si perseveramos.

Si hacemos nuestros mejores esfuerzos y aún así no obtenemos satisfacción, es probable que esté algo equivocado en ellos o en nosotros. Entonces debemos detenernos, analizando el asunto y haciendo un nuevo intento.

Es interesante saber que mientras nosotros fracasamos, otros que se han esforzado más, están alcanzando grandes éxitos. Puede decirse que el mayor fracaso en la vida de una persona, es el no hacer un nuevo intento.

Los fracasos son temporales, son simplemente errores, y los errores son tan comunes que por eso los lápices llevan un borrador de un lado, así como en los teclados, la tecla de suprimir. Por muchos que sean nuestros errores, borrémoslos probando de nuevo.

Absolutamente nadie puede llamarse a sí mismo “fracasado”, ni ser nombrado como tal, pues los mismos que hoy fallan, mañana pueden alcanzar grandes éxitos, con solo persistir. Efectivamente, el fracaso está solamente en no hacer un nuevo esfuerzo. Recordemos cuando “un loco” afirmó haber inventado un aparato por el que podían hablarse dos personas que se hallaran a gran distancia. Cuando intentó conseguir capital para perfeccionar su invento, le rehusaron el dinero. Su invento, el teléfono, fue considerado “un juguete ingenioso y sin aplicación práctica alguna”. Era Alexander Graham Bell.
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