Por
Mario Góngora H.
“Con constancia y tenacidad se obtiene lo que se desea; la palabra imposible no tiene significado” (Napoleón)
¿Qué es lo que realmente nos frena para progresar?
Como normalmente culpamos a los demás de todo lo malo que nos pasa, seguramente que pensamos que la falta de progreso no es nuestra culpa. Pero la realidad es que nosotros hacemos intentos a medias; nos desilusionamos demasiado pronto y abandonamos la lucha antes de comprobar que algo realmente “no se puede”. Nuestra visión de lo que queremos se esfuma rápidamente.
Pero si en el intento de progreso fallamos pero seguimos intentándolo, una vez que hemos vencido, tendremos una nueva arma en nuestras manos: la de la fuerza y el crecimiento.
Con frecuencia nos parece que algunos consiguen lo que buscan y todas las cosas sin esfuerzo, pero si nos ponemos a analizar su pasado, encontramos que tienen una historia de trabajo, de paciencia, de perseverancia y cuya energía les permitió conquistar lo que tienen palmo a palmo. “Se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga”, decía Aristóteles.
Una vez que comprendemos que un largo viaje se inicia paso a paso, le damos sentido al dicho de que “el que persevera, alcanza”. Es obvio que para llegar a cualquier lado necesitamos desprendernos de donde estamos y empezar a andar, dejando atrás viejos paradigmas, viejas creencias, viejos maestros, viejos partidos y viejas costumbres.
En el momento que nos quitamos el freno que nos hemos puesto, llegaremos a la conclusión que si bien, no todo lo tenemos al momento de desearlo, de todas formas lo podremos conseguir si perseveramos y trabajamos para conseguirlo.
“La constancia es la firmeza y perseverancia en las resoluciones. Se trata de una actitud del ánimo respecto a un propósito; comienza con una decisión que nace por el conocimiento que se posee, y se realiza una elección que perdura en el tiempo hasta alcanzar una meta en la vida”. La constancia es el freno a lo que no se hace o no se logra.
Quitar los frenos que nosotros mismos tenemos es el secreto del éxito, pues el fracaso está solamente en no hacer un nuevo esfuerzo.
Salvo los que ya nacieron ricos, todos hemos sido, o todavía somos, pequeños en muchos aspectos. Todos nos equivocamos, todos fallamos tarde o temprano. Todos en algún momento perdimos el camino, el rumbo, pero a base de insistir fuimos descubriendo que podemos dominar los miedos, y fuimos descubriendo las verdaderas fuentes del poder y la fama y que están al alcance de todos. Muchos de esos que han triunfado quitaron el freno que los detenía, y podemos ver que triunfaron con los mismos dones que nosotros poseemos. Solo podemos fracasar si nosotros lo permitimos
