(QUE SE INICIÓ UNA NOCHE BUENA)
Tomada de una trascripción de Don Nabor Hernández
Por Mario Góngora Hernández
Quinta parte
“…Si sientes consideración por un antiguo amigo a quien la existencia de esa maldita historia está volviendo loco y que la suerte ha determinado que nunca llegue a oír, relátemela ahora mismo”. Bretón se quedó viéndome con gran sorpresa. Está bien, dijo, los demás me dispensarán unos minutos, siéntate aquí y la vas a escuchar…”
La encontré pegada en un libro de recortes que compré por cinco pesos en un puesto de libros viejos, y no tengo idea de dónde se publicó ni quien la escribió. Me interesó mucho desde que empecé a leerla y no la solté hasta haberla leído tantas veces que pudiera repetirla de memoria casi palabra por palabra. Me afectó de modo tan extraño como si me hubiera puesto en contacto con una personalidad superior. Parece haber en esa historia un elemento personal aplicable a cuantos la leen.
Después de haber leído muchas veces empecé a meditar y resolví que de nada me servía permanecer inactivo; tomé mi sombrero y mi sobretodo y me fui a la calle. Debo haber andado muchos kilómetros antes de poderme dar cuenta de que ya no era yo el mismo hombre que hacía pocas horas se hallaba en los últimos límites de la desesperación.
En ese momento vino a interrumpirnos un mensajero que entregó un telegrama a Bretón; era de su jefe que lo llamaba con urgencia y como el mensajero había tardado una hora en encontrarlo, no había tiempo que perder….Siento mucho tener que irme, me dijo Bretón, tendiéndome la mano, pero te voy a decir lo que vamos a hacer. Yo estaré libre nuevamente en unas dos horas. Toma la llave de mi cuarto y espérame ahí. En mi escritorio, cerca de la ventana, encontrarás el libro de recortes, encuadernado en pergamino.
Con esto se despidió y yo me di prisa en llegar a la casa. Encontré el libro sin dificultad. Era un volumen encuadernado en pergamino y con correas para cerrarlo. El papel en que estaba impreso, su parte tipográfica y todo en él eran extraños. Su fraseología era una rara combinación de manerismos y culteranismos de los siglos XVII y XVIII.
Y aquí seguía una historia que aunque llamada “mágica” es más bien práctica y diferente a lo que uno pudiera esperar, aunque la verdadera historia mágica es la que acabamos de narrar, puesto que ha despertado ya en el lector la confianza en sí mismo.
El mensaje de Bretón, en su primera de cinco partes leía entre otras cosas, lo siguiente:
¿Se te hace difícil mantenerte en un estado mental positivo cuando tienes problemas? Recuerda que todo en la vida es como un espejo, no podemos cambiar la imagen, pero podemos cambiar el “original”, o sea a nosotros mismos y entonces, automáticamente, la imagen, el reflejo cambia y todo lo demás también. Y esta es la primera parte de cinco de la receta, considerando que entre más te concentres en aceptarte y amarte a ti mismo, lo más que tu belleza y armonía internas se reflejarán en todo momento y ante toda circunstancia, en todo lo que tu hagas. (CONTINUARÁ CON LA ÚLTIMA PARTE).
