METAMORFOSIS

Por Mario Góngora H.

Generalmente es un error de muchos padres insistir en continuar el dominio y el sostenimiento de sus hijos cuando se ha llegado el tiempo de que estos corran su aventura y arriesguen cuerpo y espíritu en los peligros que el mundo les presenta; así como es un error que otros se apoyen innecesariamente en sus hijos como si fueran muletas, como si algo les debieran.

Hace años tomé nota de una publicación donde una persona encontró un capullo y lo llevó a su casa para ver cómo se desarrollaba la vida de un insecto. Cierto día vio aquella crisálida luchando por salir de aquello que lo envolvía. Parecía necesitar ayuda. Aquel hombre rompió la envoltura y puso en libertad al insecto. Lo que salió parecía un monstruo que pronto murió. Lo que le sobraba de cuerpo, le faltaba de alas. El hombre compendió entonces que su ayuda causó la muerte de aquella futura mariposa. Le había quitado lo que mas necesitaba para poder vivir, esto es, la lucha, el esfuerzo lo que hubieran limitado su cuerpo y desarrollado sus alas para convertirse en una bella mariposa. No permitió que se consumara la metamorfosis.

Nuestro principal deber es no convertirnos en una carga para los demás. Tener en la vejez que depender de los hijos, de los parientes, de los vecinos, o peor aún, del gobierno, es fracasar rotundamente.

Inyectándoles a los hijos una ambición sin codicia, podemos formar una nueva raza de conquistadores del éxito y convertir nuestra patria en una gran nación.

No debemos exagerar los logros y acciones de muchos de los considerados héroes. Mejor reservemos algo de esta emoción ‘patriótica’ para la gente común que se conduce adecuadamente para lograr una mejor vida.

El creer en la ley de la compensación, en que nada se obtiene gratis y no esperar privilegios para vencer, caracteriza la verdadera liberación de los ciudadanos. Subsidios, regalos, despensas, pollos, pantallas de televisión, etc., para la gente no siempre necesitada, por parte del gobierno suena muy sublime pero nos esclaviza; esperar privilegios por adular aquellos que nos gobiernan también es lo que tiene al país indefenso ante los poderosos. A un gobierno siempre le interesará estar en control de sus ciudadanos, sobre todo cuando es corrupto, prepotente, autoritario y siempre quiere quedar impune ante sus acciones ilícitas.

Lo que uno recibe como privilegio le pertenece a otro, y si no nos lo quita el mismo que nos lo dio, nunca falta quien nos lo arrebate. Mientras que lo que ganamos con nuestro esfuerzo es, y nos paga con interés el cariño que le tenemos. Quien presume de haber triunfado sin luchar es un fracasado, por más que lo niegue.

Nunca perdamos ni un minuto en buscar la compasión o la ayuda que no sean absolutamente indispensables. La verdadera ayuda tiene que venir de uno mismo.

Nadie puede quitarle el mérito a quien ha perdido todo lo que tiene, que ha pasado hambres, que ha desarrollado tareas humildes pero que nunca se ha atenido a los demás y nada lo desmoraliza. Le demuestra al mundo que pronto saldrá del capullo y completará su metamorfosis exitosamente.