LA BONDAD EN TIEMPOS DE GUERRA

Por
Mario Góngora H.
La realidad es que vivimos “tiempos de guerra”, donde no sabemos si seremos agredidos, secuestrados, asaltados, extorsionados, golpeados o hasta balaceados. Ya son tantas personas las que han pasado por esto, que no podemos ignorar la posibilidad de que a nosotros también nos pueda suceder.

Y si bien son tiempos violentos, estoy convencido que debemos enfatizar aún más las acciones bondadosas, pues la bondad bien entendida nace de nuestra apreciación del alma humana. Dicho entendimiento nos lleva a comprender mejor el amor y la tolerancia para los más débiles y humildes y a no buscar recompensa alguna. Se llega a sentir más amor dando que recibiendo, y solo practicándolo, se comprende a profundidad este hecho.

Muchos pensarán que “dar” se refiere solamente a la aportación de dinero al necesitado. Sin embargo, la mayor parte de la humanidad necesita más que dinero, de palabras de alabanza; de una sonrisa, de un sincero apretón de manos. Algo que vuelva a infundir en los demás nuevas esperanzas, y una fe renovada. Y no es difícil ser bondadosos. Si alguien hace algo bien, nada nos cuesta decírselo. Todos necesitamos este tipo de estímulo.

Hacer algo bueno por alguien que no solo sea dinero, es una forma de plantar la semilla de la felicidad, tanto en la persona que recibe nuestro estímulo, así como en nosotros mismos. Al hacerlo, nos iniciamos en la comprensión de la naturaleza humana, y así entenderemos que aún una persona vestida en harapos también tiene un alma y merece lo mejor que podamos ofrecerle.

Frecuentemente ser bondadosos con nosotros mismos no es algo comprendido por todo mundo. . Existen personas que no se creen merecedoras de nada. Ayudarse uno mismo es muy positivo y nos ayuda ponernos en condición de ayudar a los demás. Si llevamos siempre una palabra bondadosa y nuestro corazón se muestra alegre, encontraremos que nuestro viaje por este mundo será siempre más placentero.

La persona bondadosa siempre será bienvenida en todos lados. Una vez que la bondad se comparte, el que la recibe tiende a pasarla también. Pero dicha cadena tiene que se iniciada por alguien, que bien pudiera ser cada uno de nosotros.

Todo ser humano lleva muy dentro de sí, la alegría y la sonrisa, que cualquier palabra amable puede sacar a flote, además que la sonrisa, el buen humor y el entusiasmo, logran que la persona sea más saludable, y se conserve joven más tiempo.

Algo que nunca debe desaparecer es la bondad, especialmente en tiempos tormentosos. “La bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con ánimo equilibrado. Este val