El Caso de los braceros
Por
Mario Góngora H.
A últimas fechas se han acentuado las peticiones y manifestaciones de un grupo de mexicanos que fueron abandonados en sus derechos por su propio país. Fueron la mano de obra legal en los Estados Unidos de 1942 a 1966, según el acuerdo Programa Bracero entre ambas naciones. La unión americana cubrió con ellos la falta de mano de obra, principalmente gracias a su involucramiento en diferentes guerras.
Independientemente de que Estados Unidos no cumplió su parte, relacionada en otorgar a los trabajadores importados “buenas condiciones de trabajo y salarios”, el reclamo actual se da gracias a que se estipulaba un fondo de ahorro para dichos trabajadores.
Los responsables de administrar el fondo fueron, por México, la Secretaría del Trabajo, la de Agricultura y el Banco de Crédito Rural; del lado americano, el Banco Wells Fargo.
Información confiable en la revista MaSiosare de 2004, Jesús Ramírez Cuevas escribió: “una comisión de la 58 Legislatura investigó el destino de ese dinero y, aunque nunca dio a conocer la información, ubicó que buena parte del mismo fue entregado al gobierno mexicano. Wells Fargo realizó entregas monetarias al gobierno mexicano a través del Banco de México que a su vez lo depositó al Banco de Crédito Ejidal (que se convirtió en Banrural, hoy Financiera Rural) y al Banco del Ahorro Nacional. Después de 1950, la ruta del dinero se pierde por falta de documentos. Esa comisión informó a un grupo de braceros que el dinero lo habían gastado los gobiernos priístas en la compra de la embajada mexicana en Estados Unidos, en la reestructuración de las instituciones bancarias, en edificios del PRI y en el pago de campañas políticas…” Sin lugar a dudas, se trató de un robo a un gran número de personas, efectuado por el gobierno en turno.
En estos tiempos en que es difícil comprender por qué tantos quieren puestos en el gobierno, cuando nunca antes había sido más difícil y peligroso ocupar alguna función, nos preguntamos si estarán dispuestos a que por fin exista la justicia, o si simplemente están siendo llevados por la ambición para continuar con el proceso de inmoralidad y corrupción en que los gobiernos han estado inmersos por tantos años; si seguirán actuando como lo hicieron en el caso de los braceros.
La moral son las reglas o normas por las que se rige la conducta de un ser humano en relación con la sociedad y consigo mismo, y la conciencia moral es con lo que nos damos cuenta de lo que vale, de lo que merece la pena para la vida, de lo que es bueno, o bien, de lo que no vale la pena, de lo malo, de lo que hay que evitar.
Si los actos morales son actos humanos, voluntarios, que podemos elegir realizar o no, se hace obligatorio que al menos el gobierno estatal se haga cargo de cumplir con esa deuda que además de económica, se ha convertido en una deuda moral
