NUESTRAS ASPIRACIONES
Por
Mario Góngora H.
Cuando nos fijamos una meta, cualquiera que sea, es bueno fijarnos nuestros objetivos ligeramente arriba de lo deseado. Si son demasiado ambiciosos sin que lleguen a lo absurdo, o si son exagerados, el mundo no los tolerará. Las esperanzas irrealizables y los sueños vanos no estimulan para nada nuestro espíritu. Lo que sí funciona es la realidad y el aquí y el ahora, no algo de aquí a mil años. Si escasamente algunos logran llegar a los cien años, es difícil planear para mil.
Muchos de nosotros esperamos que algo suceda como por arte de magia. Desperdiciamos muchas veces nuestros mejores años de juventud. Debemos iniciar nuestra vida, jóvenes y viejos, lo más pronto posible, sin importar mucho el punto de partida, sino más bien el lugar y fecha aproximada del objetivo al que queremos llegar.
El luchar por algo, normalmente se convierte en un placer. Nuestro éxito se basará en nuestra habilidad de gozar, de trabajar y de intentar lo que nadie ha intentado.
Estamos en tiempos que muchos jóvenes de veinte años se sienten viejos y otros tantos viejos de setenta se sienten de veinte. Es el espíritu inconquistable el que nos da el éxito. Para el que es dueño de tal espíritu, nada es imposible.
Trabajar y pensar es la mejor educación. Con ambos desarrollamos nuestro cuerpo y tonificamos la mente, y la voluntad. Aprendemos a proyectar y ejecutar lo que proyectamos. Y algo que podrá sonar difícil de creer: los jóvenes que han pasado por la prueba de las necesidades, de la pobreza durante la vida, tendrán mejor oportunidad de sobresalir en su camino rumbo a su destino.
Los lujos muchas veces son perjudiciales; éstos embrutecen el pensamiento
Un dicho de antaño nos enseña que “las dificultades de la vida son como los remedios antiguos, mientras más mal saben, nos hacen más provecho”. Y es cierto que todos tenemos una fuerza para triunfar que pocas veces aprovechamos.
Una aspiración es el anhelo o deseo de alguna cosa, y muchas veces no logramos un objetivo porque no intentamos con mayor determinación llegar a él.
La persona que toma sus decisiones con el propósito absoluto de llevarlas a cabo y que persevera para lograrlo es prácticamente invencible. Y así, toda dificultad que tenemos pone una nueva arma en nuestras manos: nos da experiencia, fuerza y crecimiento. Los intentos a medias no sirven para nada.
Para lograr una aspiración, lo primero que necesitamos es desprendernos de donde estamos y empezar el viaje; teniendo la consciencia de que no podemos tener en nuestras manos todo lo que queremos al instante, sabemos que perseverando es muy seguro que hemos de conseguir lo que buscamos.
