Por
Mario Góngora H.
El no hacer nada, lo cual se ha convertido en el pasatiempo de muchos, es ni más ni menos que un aprendizaje para hacer el mal. Hay quienes parecen tener el lema de “todo, con tal de no trabajar”. Y así, muchos toman el camino del dinero que en principio parece fácil, como el de narcotráfico, pero que en realidad tiene como destino final la muerte, la que llega más pronto que tarde….
Podríamos decir que para el hombre en nuestro país y principalmente en nuestro estado, existen dos tipos de satisfacciones: una se relaciona con el trabajo, con la dedicación y la rectitud; el otro, con los hábitos de la flojera, la conveniencia y la holgazanería. La primera es una virtud, la segunda un vicio que empieza a carcomer peligrosamente los cimientos de la nación.
Existen los que no toleran los principios de “familia y patria”. No reconocen que el trabajo, mas que matarnos, es un gran placer. Lo que nos mata cruelmente es la ansiedad mental de los que se apasionan por lo menos importante en el mundo: el dinero por el dinero. Y esa codicia es como el óxido en una máquina, que dejada desatendida deja de funcionar y se convierte en un estorbo. No es el movimiento lo que destruye estas máquinas, sino la fricción. Y es esta fricción la que está acabando con nuestro estado, con la nación.
Para muchos, la ambición más grande es no perder su trabajo. Para otros es no trabajar, y para estos “la ociosidad es la madre de todos los vicios”. Aunque se sabe que por ejemplo, el asesinar con frecuencia se convierte también en un vicio muy placentero, el trabajo produce más placer y a más largo plazo. Estar ocupados nos evita involucrarnos en la ilegalidad, en el crimen, y en la maldad. Y dada la situación del gobierno del Estado de Chihuahua, que se preocupa más por el bienestar del delincuente que del ciudadano, podemos intentar trabajar dentro de la legalidad y la rectitud para descubrir que así es como podemos trascender siendo ejemplo para los hijos y la sociedad. ¿Les será fácil a los jóvenes aprender del bien cuando su familia se dedica al mal?
Sin importar la fuente de sus definiciones, todas las culturas humanas poseen una serie de “creencias naturales” sobre qué cosas son malvadas. Las maldades naturales generalmente son las enfermedades, los desastres naturales, etc.. Las maldades morales generalmente incluyen la violencia y otros comportamientos destructivos hacia otros, que es lo que vivimos actualmente y que está en nuestras manos controlar.
Podríamos catalogar a los involucrados en toda esta ola de violencia como sociópatas, quienes se caracterizan por ser en extremo egocéntricos, que creen que sus propias opiniones, intereses y acciones son más importantes que las de los demás. También cuentan con una falta total de conciencia e inhabilidad de sentir remordimiento por el daño causado a otros.
Dediquémonos a aprender del bien sustentados en un trabajo lícito y honrado. No nos arrepentiremos.
