NUESTRAS METAS

Por
Mario Góngora H.

Para poder establecer nuestras metas en la vida, necesitamos tener visión de lo que en ella queremos hacer. Lo difícil es que casi todos nos hemos contentado con la rutina de solamente vivir un día tras otro, pensando que la felicidad solo les corresponde a los santos, a los que tienen mucho dinero, o a los genios, sin considerar que cualquier persona si utiliza su cerebro, sus experiencias y sus habilidades, puede lograr casi todo de lo que se proponga. Parece ser que el éxito económico le pertenece a aquellos a los que nadie tiene que decirles lo que tienen que hacer, y a los que todo lo hacen rápido y bien. Esta prosperidad en el resultado de las nuevas ideas, de los nuevos productos y de las nuevas empresas y más que todo. de una entrega total al trabajo.

Si en nuestras metas solo está “el tener éxito”, jamás lograremos nada. Tal deseo es demasiado vago. Es necesario incluir en nuestras metas algo muy especifico, y no solamente tenerlo presente en nuestra mente; se necesita valentía para iniciar algo nuevo y luego la tenacidad para perseverar. Y en el trayecto, el estoicismo para soportar la serie de fracasos y caídas que tendremos.

Las bases para un país próspero es precisamente el trabajar intensamente y con inteligencia. Y toda ley que acabe con la iniciativa individual (socialismo del siglo XXI), mata también todo tipo de iniciativas. Las metas y aspiraciones individuales son la base para ser grandes como país. Los grandes riesgos son tomados únicamente cuando existe la esperanza de grandes éxitos. Casi nadie se atreve a arriesgar lo que ya tiene, a menos que piense que pueda ganar algo mejor, ya sea en el aspecto económico, en el cultural o en lo espiritual. Cuando no existe un incentivo, casi nadie hace lo que debe hacer.

El hombre puede tener muchas metas y mejores aspiraciones, pero debe interesarse en lograr el auto respeto, y para lograrlo, el ingrediente esencial es la responsabilidad. “No existe mérito ni virtud alguna el nacer en un jacal y seguir viviendo en ahí, sino en la lucha por salir de él”, afirmo un escritor hace años.

Si solo buscáramos el éxito material y espiritual con el mismo entusiasmo con el que practicamos nuestro deporte favorito, encontraríamos resultados inmediatos. Solo necesitamos imponernos una serie de sacrificios, tener nuestro plan claro en la mente y poner nuestra perseverancia y esfuerzo en acción.

El paternalismo que muchos demandan y que el gobierno ofrece, es lo peor para la nación. Las leyes o acciones que fomentan la inercia y la inacción, nulifican la habilidad y el espíritu de empresa. Cuando se obstaculiza o se estorba la iniciativa individual, todo el mundo se ve forzado a trotar al paso del corredor más lento.

El hombre siempre quiere vivir mejor, por lo que solo existir para comer, dormir y reproducirse es caer en formas inferiores de vida. Todo ser humano tiene el derecho de progresar y la obligación de trabajar honrada e intensamente para lograrlo.