NUESTRA PERSONALIDAD

Por Mario Góngora H.
Cuando le preguntaron a Sócrates cómo adquirir una buena reputación, contestó: “Siendo lo mismo que se quiere parecer”. Y es la personalidad lo que nos separa o nos hace diferentes a los demás.

Hoy en día existen muchos imitadores que quieren parecerse a alguien más, pero tenemos que conservar y cultivar la propia personalidad, pues lo que hace grande a una persona son sus cualidades y no su apariencia. La imitación solamente es un disfraz con el cual pretendemos escondernos. Es algo así como un complejo de inferioridad.

Entonces creo que vale la pena repetir que no debemos imitar a nadie, y que debemos conservar nuestra forma de ser, pero sin ser exagerados. La personalidad incluye tanto cualidades como defectos propios. Es la que nos distingue ante los demás en ciertos rasgos morales, intelectuales y hasta físicos. La moda, inclusive, cambia hábitos, pensamientos y nuestras vidas. Es importante no dejarnos arrastrar ni por los gustos ni por los criterios de otros.

La personalidad es la que, reflejando nuestro interior, permite a los demás darse cuenta que hay algo diferente y particular en cada uno de nosotros. Todos tenemos nuestro propio carácter y mostramos nuestras emociones por las cuales nos damos a conocer mejor. Y lo que pensamos de nosotros mismos, normalmente determina lo que hemos de ser. Si realmente somos lo que nos proponemos, significa que lo que hoy pensemos, podemos serlo mañana. Somos una combinación de lo que pensamos, de lo que hablamos, de lo que leemos, de nuestras amistades y de nuestras ambiciones.

En cada uno de nosotros existe el que está en contacto con la sociedad, con los amigos, los compañeros de trabajo y la familia. La otra parte es la que está en contacto con nosotros mismos. Y para ser alguien, o sea, uno mismo, tenemos que estar con frecuencia, en contacto con nuestro interior.

Nuestra personalidad tiene que fluir de tal forma de nosotros, que se refleje en la sociedad en todos los aspectos positivos. Algunas personas han alcanzado la perfección en el domino de sí mismos de tal forma que han dominado todas las pasiones y hasta los deseos normales humanos, logrando estados únicos de felicidad, pero el resultado de tal domino genera una indiferencia para su propio progreso y no trae ningún beneficio para la sociedad en general.

Se dice que nada se ha hecho más desigual que el hombre. Todos tenemos nuestsra propia personalidad. Y para que los que no entienden que si bien todos somos “iguales” ante la ley (aunque unos más que otros), podemos poner como ejemplo aquél estudiante que siempre hablaba de igualdad en todos lados y a toda hora. “Cuando su profesor le tomó la palabra y puso iguales calificaciones a toda la clase, el primero en protestar fue él. Se quejó a grito abierto diciendo que no era justo que mientras él se privaba de deportes, diversiones y descanso con el fin de sacar buenas calificaciones, se le pusiera al mismo nivel de los que no estudiaron. Aquel igualitario solicitó que se respetara el mérito individual”. La personalidad es la forma en que pensamos, vemos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad