EL VALOR

(Es la mejor virtud)
Por
Mario Góngora Hernández

La calle Morelos, entre Independencia y Tercera, efectivamente se encuentra “cerrada” para uso exclusivo de los influyentes, prepotentes y delincuentes (adj./s. com. Se aplica a la personas que cometen acciones que van contra la ley), como son ALFREDO DE LA TORRE de Relaciones Exteriores, y VÍCTOR L. RUIZ CÓRDOBA del Teatro de la Ciudad. Ningún vecino podemos estacionarnos ahí, pues VIALIDAD tiene instrucciones de no multarlos ni a ellos ni a sus secretarias, ni a sus mensajeros a pesar de estar toda la calle en amarillo y tener un sector de carga y descarga, además de que dicha calle ha sido declarada como estrictamente peatonal en el Periódico Oficial.
El valor de comerciantes, locatarios y residentes ha sido manifiesta, pero su opinión no cuenta ante ninguna autoridad. Sin embargo, es reconocido que el valor es la mejor virtud. Es esa virtud que floreció antes que ninguna otra en la raza humana. Hay tribus salvajes que no conocen ni de nombre algunas excelencias morales de nuestra civilización, pero ninguna ha habido que no respete y ponga en alto el valor.

Nos descorazonamos porque no tenemos suerte, porque nadie nos escucha, y por mil razones más. En realidad, todas las circunstancias son llamadas al valor y no son motivo para ceder o llorar.

La adversidad no es el peor mal que nos puede llegar. Nunca ha habido una noche sin día y la hora más obscura normalmente es la que precede al amanecer. En realidad las dificultades y los abusos de gobernantes y funcionarios públicos han elevado a muchos en todo el mundo desde el reconocimiento hasta el rescatar las libertades perdidas.

Ha llegado el momento de enfrentar los abusos de todos tipos por parte de funcionarios públicos que se creen nuestros dueños, hasta los malos ciudadanos que contribuyen junto con ellos, a tener al país en el estado que lo tienen.

El ciudadano fuerte, seguirá caminando al mismo paso, sea que encuentre la vida fácil o que la halle difícil. Por cada circunstancia negativa y de abuso, ya llegaremos a tener noventa y nueve benéficas.

En cada ocasión que pensamos en la posibilidad de perder (porque los otros tienen mucha influencia), cada vez que abrigamos la duda, admitimos nuestra debilidad y nuestra actitud mental se refleja en todos nosotros, pues tomamos la forma de nuestros pensamientos.

Los delincuentes influyentes en cuestión, han hecho de las violaciones a las leyes su bandera, causando incluso daño a propiedad ajena, pero el mismo espíritu que nos da la victoria en las acciones guerreras, nos la tiene que dar en las empresas pacíficas.

La única petición, es que se respete la ley.